Bangkok.– Un mecanismo creado por Naciones Unidas para investigar violaciones de derechos humanos en Birmania (Myanmar) advirtió este jueves que no existen las “condiciones adecuadas” para el retorno de rohinyás al país, ante un programa de repatriación acordado con Malasia.
El Mecanismo Independiente de Investigación para Birmania señaló que la situación en el occidental estado de Rakáin continúa siendo “extremadamente volátil y peligrosa para todas las comunidades”.
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En esa región, las comunidades rohinyás sufrieron en 2017 una campaña militar que provocó el éxodo hacia Bangladés de más de 720,000 integrantes de esta minoría musulmana.
“En el contexto del conflicto en curso, la población civil es frecuentemente víctima de bombardeos aéreos, ataques de artillería, ataques con drones, detenciones arbitrarias, delitos sexuales y por motivos de género, torturas y asesinatos”, indicó el organismo.
Retorno de rohinyás
El pronunciamiento se produce antes del operativo de repatriación previsto para el martes, cuando Malasia planea enviar a Birmania a unas 1,476 personas como parte de la primera fase de un programa de retorno voluntario.
El operativo, acordado entre Kuala Lumpur y el Gobierno militar birmano, contempla el retorno de un total de 5,000 ciudadanos de Birmania e incluye, en gran medida, a miembros de la comunidad rohinyá, que no cuenta con reconocimiento oficial de las autoridades birmanas.
“Las condiciones en el estado de Rakáin aún no son propicias para un retorno seguro, voluntario, digno y sostenible. Para que dichos retornos puedan llevarse a cabo, es preciso que cesen los crímenes y la violencia que causan un sufrimiento inmenso a las comunidades de toda Birmania”, señaló el mecanismo de investigación.
Crisis de los rohinyás
En agosto de 2017, el Ejército birmano lanzó una campaña militar contra la población rohinyá en el norte del estado de Rakáin, anteriormente conocido como Arakan. Birmania enfrenta actualmente una acusación de genocidio ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), en La Haya, relacionada con el trato a esta minoría.
La operación militar provocó la salida de más de 720,000 refugiados hacia Bangladés, donde permanecen junto a otros rohinyás que habían escapado durante anteriores episodios de violencia.
La situación interna de Birmania se deterioró después del golpe de Estado militar de 2021, que intensificó el conflicto entre las Fuerzas Armadas, guerrillas de minorías étnicas y nuevas milicias prodemocráticas.
En Rakáin, el rebelde Ejército de Arakan controla gran parte de la región y mantiene enfrentamientos con las fuerzas militares birmanas. Según el reporte, ese grupo armado también mantiene una posición hostil hacia la población rohinyá.


