SANTO DOMINGO. — Detrás de cada niño con autismo también existe una historia de padres que enfrentan diariamente una profunda carga emocional, muchas veces en silencio.
El cansancio, la preocupación constante y la sensación de tener que estar pendientes de sus hijos en todo momento forman parte de una realidad que puede resultar difícil de explicar para quienes no la viven.
A esto se suma la angustia que sienten cuando sus hijos atraviesan situaciones que no pueden controlar, así como el temor permanente de que algo pueda ocurrirles cuando no están cerca.
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Para muchos padres, esa responsabilidad puede generar momentos de desesperación, impotencia y soledad. Hay días en los que simplemente sienten que necesitan ayuda para continuar, pero no siempre encuentran a alguien que comprenda lo que están viviendo.
Es una carga emocional que no termina al cerrar la puerta de la casa. Acompaña a estos padres durante sus jornadas, sus noches y cada decisión que toman pensando en el bienestar de sus hijos.
Porque mientras la sociedad habla del autismo, también existe una parte de esta realidad que merece ser escuchada: la de los padres que, detrás de una sonrisa, muchas veces llevan una batalla emocional que pocos conocen.


