Dominicanos Primero desafía el sistema de partidos en medio de crisis de credibilidad de la clase política

La agrupación encabezada por Santiago Matías busca convertir una comunidad construida durante años en plataformas digitales en una estructura política con presencia territorial de cara a las elecciones de 2028.

Dominicanos Primero desafía el sistema de partidos en medio de crisis de credibilidad de la clase política
Dominicanos Primero desafía el sistema de partidos en medio de crisis de credibilidad de la clase política

Dominicanos Primero, el proyecto político encabezado por Santiago Matías, entra en una etapa en la que deberá demostrar si el alcance construido durante años en medios de comunicación y plataformas digitales puede transformarse en organización territorial, militancia y respaldo electoral de cara a los comicios de 2028.

Matías llega a la política con una condición poco habitual entre quienes comienzan a competir en ese terreno: un alto nivel de reconocimiento público y una comunidad digital consolidada. Sin embargo, especialistas consultados por De Último Minuto coinciden en que notoriedad, seguidores y capacidad de convocatoria en redes no equivalen automáticamente a votos.

El movimiento avanza actualmente en la recolección de firmas para procurar su reconocimiento ante la Junta Central Electoral (JCE), un proceso que ofrece una primera referencia sobre su capacidad para llevar al territorio parte de la audiencia construida en el entorno digital.

La pregunta central es si esa comunidad puede convertirse en una estructura política estable, con organización en las provincias y capacidad para movilizar electores cuando llegue el momento de competir.

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Una figura conocida antes de competir

Para el abogado y politólogo Pedro Ledesma Rivera, el reconocimiento público puede representar una ventaja inicial para cualquier persona que aspire a un cargo electivo, porque reduce parte del esfuerzo necesario para darse a conocer ante el electorado.

Ledesma sostiene que Santiago Matías cuenta con ese activo, independientemente de las posiciones favorables o críticas que genere su figura. A su juicio, esa notoriedad puede facilitar la construcción de una organización política y abrir posibilidades de representación en distintos niveles.

El especialista considera, además, que el fenómeno debe analizarse en un contexto de distanciamiento entre una parte de la ciudadanía y los partidos tradicionales. Relaciona esa situación con promesas incumplidas y con la percepción de influencia de determinados grupos económicos sobre la política.

Desde esa perspectiva, entiende que una organización emergente puede intentar ocupar espacios que una parte del electorado considera desatendidos, aunque su consolidación dependerá de elementos que van más allá de la comunicación y la popularidad.

Ledesma también plantea que Dominicanos Primero no necesariamente tendría que concentrar su estrategia en una eventual candidatura presidencial. Una organización de este tipo, señala, podría procurar representación congresual y municipal.

“Santiago Matías tiene sus derechos civiles y políticos que le permiten aspirar a la posición que entienda”, sostiene el politólogo.

De seguidores a electores

Tener una audiencia, advierten los especialistas, no significa necesariamente tener votos.

Cristian Cabrera, periodista y consultor de comunicación, establece una diferencia entre ambos conceptos. Explica que un seguidor puede vincularse con una figura por su contenido, su estilo, su trayectoria o su presencia pública, mientras que el elector incorpora otras variables al momento de decidir su voto, entre ellas sus preocupaciones, intereses, expectativas y valoración de las propuestas.

Por esa razón, considera que una comunidad digital puede ser un punto de partida, pero no constituye por sí sola una garantía electoral.

Para Cabrera, uno de los principales retos de Dominicanos Primero será convertir el reconocimiento de Santiago Matías en una estructura capaz de operar fuera de las redes sociales y mantener presencia permanente en las comunidades.

Las plataformas digitales, señala, permiten identificar tendencias, medir reacciones y movilizar audiencias, pero la competencia electoral exige también organización, equipos locales, presencia territorial y capacidad para mantener vínculos sostenidos con los ciudadanos.

Ledesma coincide en que la simpatía digital necesita transformarse en participación. El desafío, plantea, consiste en lograr que una audiencia acostumbrada a consumir contenido se convierta en una base política dispuesta a organizarse, participar en actividades y acudir a las urnas.

La popularidad necesita territorio

El traslado de la influencia digital a las comunidades constituye uno de los mayores desafíos para Dominicanos Primero.

Cabrera sostiene que las redes sociales no sustituyen la estructura territorial de una organización política. El alcance de una publicación, la interacción de una audiencia o la capacidad de convertir un contenido en tendencia pueden ayudar a posicionar un mensaje, pero una elección requiere presencia física, dirigentes, equipos de trabajo y mecanismos de movilización.

Ledesma plantea que esa audiencia podría convertirse en una estructura capaz de competir en elecciones congresuales y municipales si el movimiento logra organizarla territorialmente.

La recolección de firmas constituye hasta ahora la principal prueba pública de ese proceso.

De acuerdo con datos divulgados por la propia organización, Hermanas Mirabal alcanzó 181 % de cumplimiento de su meta, con unas 1,900 firmas frente a un objetivo de 1,000.

El mismo reporte señala avances superiores a las metas previstas en otras demarcaciones: Monseñor Nouel registró 256 %; Santiago, 230 %; La Altagracia, 224 %; La Vega, 189 %, y El Seibo, 187 %. DUM SEPTIEMBRE 2026

Según el balance del movimiento, también superaron sus objetivos San Pedro de Macorís, Monte Cristi, Samaná, Barahona, Pedernales, María Trinidad Sánchez, La Romana, Santiago Rodríguez, Duarte, San Juan, Valverde, Santo Domingo y Puerto Plata.

Mientras tanto, Espaillat registraba 99 % y Peravia 97 %, quedando próximas a completar sus respectivas metas. DUM SEPTIEMBRE 2026

Las cifras reflejan avances en el proceso de organización y recolección de apoyos reportado por Dominicanos Primero. Sin embargo, por sí solas no permiten determinar cómo se comportarán electoralmente quienes han firmado ni anticipar la fortaleza que tendría la agrupación en una competencia nacional.

Las redes cambian las campañas en la región

El ingreso de figuras provenientes de las plataformas digitales a la política no es exclusivo de República Dominicana.

En las elecciones legislativas de Colombia del 8 de marzo de 2026, varias figuras vinculadas a las redes sociales y a la creación de contenido participaron como candidatos. Entre quienes lograron llegar al Congreso se encuentran Walter Rodríguez, conocido como “Wally”; Rúa Sánchez, “Elefante Blanco”, y Laura Daniela Beltrán, “Lalis”.

Otros creadores de contenido con audiencias numerosas también compitieron sin alcanzar una curul. Entre ellos figuran Felipe Saruma, Rawdy Reales y Andrés Guerrero, conocido como “Soy Campesino”. DUM SEPTIEMBRE 2026

La experiencia colombiana muestra dos caras del fenómeno: las plataformas pueden facilitar visibilidad y reconocimiento, pero una audiencia numerosa no garantiza representación electoral.

El uso de redes tampoco se limita a candidatos provenientes de la creación de contenido. Durante la campaña presidencial colombiana de 2026, las estrategias digitales incorporaron influenciadores, videos virales e inteligencia artificial como herramientas para ampliar el alcance de los mensajes.

En Brasil, una encuesta de Datafolha realizada el 1 y 2 de septiembre de 2026, con 2,002 electores en 125 ciudades, encontró que 57 % de los usuarios de redes sociales había visto contenido relacionado con las elecciones durante las semanas anteriores.

Entre quienes estuvieron expuestos a ese contenido, 61 % lo encontró en publicaciones de influenciadores y 69 % en perfiles de candidatos. DUM SEPTIEMBRE 2026

Los datos ilustran el peso que han adquirido las plataformas dentro de la comunicación política. Al mismo tiempo, refuerzan una diferencia fundamental: visibilidad digital, organización partidaria y comportamiento electoral son dimensiones relacionadas, pero no equivalentes.

¿Una nueva forma de hacer política?

Para Ledesma, las redes sociales ya tienen un peso importante dentro de la política dominicana, aunque todavía conviven con la televisión, la radio, los medios tradicionales y las estructuras territoriales.

La aparición de Dominicanos Primero introduce un caso particular porque su figura central llega a la actividad política después de construir durante años una plataforma de comunicación y una comunidad propia.

Esa condición modifica el punto de partida, pero no elimina las exigencias tradicionales de una organización electoral.

El movimiento tendrá que demostrar si puede convertir reconocimiento en adhesión política, audiencia en organización y seguidores en electores. También deberá definir propuestas, construir estructuras locales y sostener presencia fuera de las coyunturas de redes sociales si pretende competir en los distintos niveles electivos.

Una primera prueba rumbo a 2028

Dominicanos Primero entra así en una etapa distinta a la construcción de audiencia que ha acompañado durante años la trayectoria mediática de Santiago Matías.

El reconocimiento público, la capacidad de comunicación y la comunidad digital constituyen activos para el proyecto. La incógnita es cuánto de ese respaldo puede convertirse en organización territorial, participación sostenida y votos.

La recolección de firmas ofrece una primera señal de movilización fuera de las plataformas y permite medir la capacidad del movimiento para activar simpatizantes en distintas provincias.

El siguiente paso será determinar si ese esfuerzo puede mantenerse, ampliarse y convertirse en una estructura política con presencia efectiva de cara a 2028.

El reto de convertir seguidores en votos

Dominicanos Primero busca convertir una comunidad construida en medios y plataformas digitales en una estructura política con presencia territorial.

El proceso de recolección de firmas para procurar su reconocimiento ante la Junta Central Electoral constituye su primera prueba pública de organización fuera de las redes.

Los especialistas consultados coinciden en que el reconocimiento puede facilitar el posicionamiento de un proyecto, pero no sustituye la organización territorial ni garantiza resultados electorales.

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Arelis Suero

Periodista egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Le gusta escribir sobre política e historias humanas que puedan transformar vidas. Actualmente cursa un master en Comunicación Política y Marketing Digital.

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