El organismo internacional respondió a las declaraciones de Marruecos y reiteró que todavía no existe una decisión oficial sobre el estadio que albergará el partido por el título
MADRID, España.- La FIFA reiteró este jueves que todavía no ha definido el escenario que acogerá la final del Mundial de 2030, luego de que el presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol, Fouzi Lekjaa, asegurara que el encuentro decisivo se disputará en el Gran Estadio Hassan II de Casablanca.
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Un portavoz del máximo organismo del fútbol mundial confirmó a EFE que, tal como había comunicado el pasado 5 de agosto, la elección de la sede de la final «se tomará en su debido momento».
La aclaración se produce después de que Lekjaa afirmara durante un acto político en Buznika, cerca de Rabat, que la provincia de Benslimán, donde se construye el nuevo estadio, tendrá «el honor de organizar la final del Mundial de 2030».
Marruecos compartirá la organización de la Copa del Mundo con España y Portugal, mientras que Uruguay, Argentina y Paraguay albergarán los partidos inaugurales de sus respectivas selecciones como parte de las celebraciones por el centenario del primer Mundial, disputado en Montevideo en 1930.
Tres estadios aparecen entre las principales opciones
La disputa por la final contempla actualmente tres escenarios de gran capacidad: el Santiago Bernabéu y el Camp Nou, propuestos por España, además del futuro Gran Estadio Hassan II, defendido por Marruecos.
El recinto marroquí, ubicado en la región de Casablanca, tiene prevista su inauguración para finales de 2027 y contará con una capacidad aproximada de 115.000 espectadores, lo que lo convertiría en uno de los estadios de mayor aforo del mundo.
Por su parte, el Camp Nou, una vez completada su remodelación, tendrá capacidad para unos 105.000 aficionados, mientras que el Santiago Bernabéu dispone actualmente de un aforo de 78.297 personas.
La FIFA ya había rechazado en agosto las versiones que apuntaban a un supuesto acuerdo para conceder a Marruecos la final a cambio de respaldo político para el presidente Gianni Infantino, quien buscará continuar al frente del organismo en las elecciones del próximo marzo.
Aquella controversia surgió después de una reunión de la directiva de la FIFA celebrada en Rabat, en medio de la polémica generada por el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), una iniciativa que contemplaba la participación de inversores privados en competiciones y productos vinculados al fútbol mundial.
El proyecto fue retirado posteriormente por Infantino tras recibir una fuerte oposición de confederaciones como la UEFA y la Concacaf.
España también reclama el partido decisivo
El presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Rafael Louzán, defendió recientemente la candidatura española para albergar la final y sostuvo que España debe ser la sede del encuentro por su peso actual dentro del fútbol.
Louzán, durante una visita a Ceuta el pasado 4 de septiembre, señaló que España es «el mejor país de fútbol hoy en día», aunque remarcó que corresponde a la FIFA tomar la decisión definitiva.
Con las declaraciones de Lekjaa y la posterior respuesta de la FIFA, la sede de la final del Mundial 2030 continúa oficialmente abierta, a la espera de que el organismo internacional anuncie su determinación.


