Más de 150 ciudadanos haitianos fueron deportados desde Estados Unidos y trasladados a Haití, en lo que representa uno de los primeros vuelos de retorno tras la decisión de la Administración de Donald Trump de no renovar el Estatus de Protección Temporal (TPS) para los ciudadanos de ese país.
El grupo fue trasladado en un vuelo gestionado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), que aterrizó en la ciudad de Cabo Haitiano, en el norte de Haití, debido a que el principal aeropuerto internacional de Puerto Príncipe permanece cerrado como consecuencia de la situación de inseguridad provocada por grupos criminales.
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La deportación forma parte del proceso iniciado después de que el Gobierno estadounidense decidiera poner fin al TPS que protegía de la deportación y permitía trabajar legalmente en Estados Unidos a cientos de miles de haitianos.
De acuerdo con las informaciones difundidas, este primer grupo forma parte de una población de más de 300.000 ciudadanos haitianos que podrían quedar sin esa protección migratoria tras la decisión de Washington.
Fin de la protección migratoria
El TPS es un mecanismo migratorio estadounidense que permite a ciudadanos de determinados países permanecer temporalmente en Estados Unidos cuando las condiciones existentes en sus lugares de origen hacen que su retorno sea considerado inseguro o resulte difícil para sus gobiernos recibirlos.
En el caso de Haití, el beneficio había sido extendido debido a la crisis política, económica y de seguridad que atraviesa el país.
La decisión de la Administración Trump de poner fin a esta protección modifica la situación migratoria de miles de haitianos que durante años pudieron permanecer legalmente en Estados Unidos bajo ese programa.
A partir de la pérdida del TPS, quienes no cuenten con otra base legal para permanecer en territorio estadounidense pueden quedar sujetos a procesos migratorios y eventualmente a la deportación.
El primer vuelo de retorno representa, por tanto, el inicio de una nueva etapa para miles de haitianos que deberán enfrentar la pérdida de su estatus migratorio en Estados Unidos.
Regreso en medio de una crisis de seguridad
La llegada de los deportados ocurre mientras Haití continúa enfrentando una profunda crisis de seguridad, con amplias zonas del territorio bajo la influencia de organizaciones criminales.
La situación ha afectado también el funcionamiento de la infraestructura del país. El aeropuerto internacional de Puerto Príncipe permanece cerrado, por lo que el vuelo procedente de Estados Unidos tuvo que ser dirigido hacia Cabo Haitiano.
La situación de seguridad constituye uno de los principales desafíos para las autoridades haitianas, que enfrentan dificultades para garantizar el control territorial y ofrecer servicios básicos a la población.
El retorno de los migrantes se produce, además, en un contexto de preocupación por las condiciones que encontrarán quienes sean enviados nuevamente al país.
Más deportaciones en camino
El grupo de más de 150 haitianos constituye solo una parte de los miles de ciudadanos que podrían ser afectados por el fin del TPS.
La decisión estadounidense ha generado preocupación entre organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes, debido a que muchos beneficiarios llevan años establecidos en Estados Unidos, tienen empleos, familias y vínculos comunitarios en ese país.
Para quienes no logren acogerse a otra categoría migratoria o regularizar su situación, el fin de la protección podría significar el regreso a Haití después de varios años fuera del país.
El Gobierno estadounidense, por su parte, sostiene que quienes ya no cuentan con protección migratoria deben abandonar el territorio estadounidense o enfrentar los procedimientos establecidos por las autoridades de inmigración.
La llegada de este primer grupo a Cabo Haitiano marca así el comienzo de un proceso que podría afectar a más de 300.000 haitianos, mientras continúan las dificultades económicas, políticas y de seguridad que enfrenta el país caribeño.




