Irán asegura que las compañías petroleras de Estados Unidos en la región podrían convertirse en su próximo objetivo militar, en el último episodio de la escalada de tensiones que mantiene en vilo a Oriente Próximo. «Si atacan nuestros activos, serán atacados. Ya lo hemos demostrado. Pregúnten a las bases (militares) que ya no son viables», aseguró el presidente del Parlamento iraní y principal negociador del país, Mohammad Bagher Qalibaf.
Las declaraciones de Qalibaf se producen tras un fin de semana especialmente violento en el Estrecho de Ormuz, en el que las fuerzas estadounidenses atacaron tres petroleros iraníes, incluido uno frente a la isla de Jark, centro neurálgico de la exportación de crudo del país. Washington aseguró que la ofensiva era en respuesta a los continuos ataques de la Guardia Revolucionaria -el cuerpo de élite del régimen- contra buques que transitaban las aguas del estrecho, bloqueado desde hace meses por Estados Unidos e Irán. El secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, advirtió en sus redes sociales que si Irán continúa agrediendo embarcaciones en la zona, su país destruirá y hundirá sus petroleros. «Es sencillo: la cadena de producción de petróleo y gas (estadounidense) es extensa, accesible y vulnerable. las compañías petroleras y de gas estadounidense en estas aguas comparten esa vulnerabilidad», advirtió Qalibaf.
Los continuos choques siguen afectando el tránsito marítimo en Ormuz, con unos 10 buques de carga que transitan a diario estas aguas, la cifra más baja desde el mes de mayo, según un informe de Kpler, una empresa que monitorea el tráfico marítimo. Varias investigaciones indican que en las últimas semanas, Estados Unidos ha conseguido mantener la seguridad de un corredor marítimo en el sur del estrecho, por el que han logrado cruzar decenas de embarcaciones sin problemas. Tras una pausa en las acciones militares durante gran parte de agosto, los choques militares se han reanudado tras el fracaso del acuerdo de alto el fuego provisional alcanzado en junio, tras el que apenas se han logrado avances en ninguno de los escollos de la guerra.
Recomendamos leer:Irán establecerá en los próximos días una «zona restringida» fuera del estrecho de Ormuz
En este pulso por Ormuz, el jefe de seguridad iraní, Mohsen Rezaei, anunció en una entrevista televisada un nuevo plan para aumentar la zona marítima bloqueada por el régimen. Esta nueva «zona restringida», en palabras de Rezaei, contempla todo el Golfo Pérsico y se extenderá más allá del Estrecho de Ormuz, y toda embarcación que entre en el área podría estar sujeta a «intercepciones, confiscaciones o ataques selectivos». Rezaei también aseguró que su país ha probado un «misil especial» contra las fuerzas estadounidenses que «creó un infierno para EEUU», sin dar más detalles.
La inestabilidad en Ormuz ha forzado a los países productores de petróleo a buscar alternativas para sus exportaciones. Irak está transportando por carretera más de 100.000 barriles diarios a Siria para su posterior envío al Mediterráneo. Emiratos Árabes Unidos planea duplicar su capacidad de oleoductos hacia Omán el año que viene, mientras Arabia Saudí continúa canalizando gran parte de su producción a través del mar Rojo.
La estrategia iraní parece moverse en dos direcciones simultáneas, según analizan expertos como Mohammad Ali Shabani, editor jefe del medio árabe Amwaj. Por un lado, Teherán mantiene abierta la vía diplomática y asegura que las negociaciones siguen siendo su prioridad, siempre que se mantengan los términos acordados en el Memorando de Entendimiento firmado en junio. Prueba de ello es la delegación qatarí que visitó Teherán el fin de semana, en el marco de los esfuerzos regionales para lograr una distensión del conflicto. El régimen además, está en conversaciones con Omán para establecer un corredor marítimo seguro en el Estrecho de Ormuz, que ayudará a recuperar el tráfico en esta vía marítima, aunque bajo una realidad que no existía antes de la guerra, bajo la tutela de Teherán y Mascate.
aralelamente, el régimen está ampliando la presión, mostrando su disposición a ampliar la escala de represalias en cualquier momento. El jefe de seguridad Rezaei aseguró que había identificado objetivos específicos en Jordania y Erbil, pero que evitaron deliberadamente atacarlos, aunque advirtió sobre los costes para los países vecinos de depender de la protección estadounidense tanto para su seguridad como para transitar en el estrecho.
También puedes leer: Irán amenaza a Estados Unidos con respuestas más rápidas e intensas tras ataques en Ormuz
Sin embargo, empiezan a surgir algunas voces en Irán que están en contra de esta escalada indefinida, sobre todo ahora que Washington pretende ahogar económicamente a Teherán. El ex presidente moderado, Hasan Rohaní, que gobernó entre 2013 y 2021, ha alertado sobre la confusión entre «resistencia» y «guerra sin fin». Rohaní ha sugerido celebrar un referéndum para decidir si Irán debe continuar las hostilidades, planteando si el pueblo iraní está realmente dispuesto a mantener indefinidamente un conflicto, en lo que parece ser un intento de abrir un debate interno sobre el rumbo que está tomando la política exterior del país.


