Santiago.- Entre lágrimas, dolor y un sentimiento de alivio por poner fin a 20 días de incertidumbre, familiares de Albert Aracena de 32 años de edad recibieron este miércoles su cuerpo, luego de que fuera localizado sin vida en una zona boscosa y apartada de la comunidad de La Chancleta, en Moca.
Los restos fueron retirados del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF), en Santiago, donde se les practicó la autopsia, y posteriormente trasladados hacia el municipio de Cayetano Germosén, provincia Espaillat, donde serán velados y sepultados.
La entrega del cadáver marca el cierre de una angustiosa búsqueda para sus familiares, pero abre una nueva exigencia: que se esclarezca cómo murió Albert y quiénes pudieron estar involucrados en su muerte.
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Su hermana, Elizabeth Aracena, expresó que la familia permanece devastada, aunque siente alivio al poder finalmente tener consigo a su ser querido y darle cristiana sepultura.
“Lo importante es que ya tengo a mi hermano conmigo; lo demás está en manos de las autoridades”, manifestó.

La familia agradeció el respaldo recibido durante los 20 días de búsqueda, especialmente de vecinos, comunitarios y medios de comunicación que mantuvieron el caso en la atención pública.
Piden que se conozca toda la verdad
Tras recuperar el cuerpo, los familiares reclaman que las autoridades profundicen las investigaciones para establecer las circunstancias en que Albert perdió la vida y determinar si existen responsables.
Carmen Taveras, amiga y vecina de la familia, resaltó la movilización de la comunidad durante los días de búsqueda y dijo que hasta el último momento mantuvieron la esperanza de encontrarlo con vida.
Describió a Albert como un hombre trabajador, dedicado a la carpintería y de buenas relaciones con quienes lo conocían.
Taveras pidió esperar los resultados oficiales y evitar especulaciones mientras avanzan las investigaciones.
“Las autoridades ya dirán la causa de su muerte; no podemos especular, tenemos que esperar la respuesta de las autoridades”, sostuvo.

El hallazgo del cuerpo puso fin a 20 días de desesperación y búsqueda, pero dejó a sus familiares frente a otra incertidumbre: conocer qué ocurrió realmente con Albert y, si las investigaciones establecen que hubo responsables, que estos sean llevados ante la justicia.
Los restos serán velados en Cayetano Germosén y posteriormente sepultados en el cementerio municipal, donde familiares, amigos y comunitarios le darán el último adiós.





