Atleta cubano revela cómo logró escapar en plenos Juegos Centroamericanos

Dilenny Cespedes
6 Min Read
Atleta cubano revela cómo logró escapar en plenos Juegos Centroamericanos

Santo Domingo, RD. El jugador cubano de hockey sobre césped, Moisés David Torres, de 21 años, rompió el silencio sobre su deserción de la delegación de Cuba previo a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, y relató en el programa Esto No Es Radio los detalles de una fuga planeada durante meses a través de un contacto que hizo por WhatsApp con una persona en República Dominicana a la que nunca había visto en persona.

Torres detalló que aprovechó un golpe recibido en un entrenamiento previo como excusa para acercarse a su contacto, sentado deliberadamente lejos de él en las gradas para no levantar sospechas. «Le dije, ¿cómo puedo atenderme? Y él me dijo, no, ve a ver el físio que te va a dar hielo. Me eché un poco de hielo, seguí mirando. Y de momento le digo, para poder botar el hielo… y en ese momento aproveché el momento y me fui», relató. Ambos intercambiaron ropa para que el atleta saliera irreconocible:

«Él tenía su ropa y en ese momento nos cambiamos de ropa. El abrigo me lo dio, le di el poloche mío. La bermuda mía se la di, me dio el pantalón para que no sospecharan. Y me fui encapuchado».

LEER TAMBIÉN:

Una vida de escasez detrás del uniforme deportivo.

Originario de Las Tunas, Torres practicaba hockey desde los 12 años y vivía internado en una escuela deportiva en La Habana, a 14 horas de su pueblo natal. Solo podía ver a su familia en los meses de vacaciones. Según su testimonio, las condiciones del alto rendimiento cubano distaban de la imagen de privilegio que suele atribuirse a los atletas de la isla.

«A nosotros nos pagan 3.500 pesos [cubanos] cuando lo mínimo que puede valer una comida puede ser 2.000 pesos, 1.000 pesos», denunció, precisando que ese monto equivale a entre 5 y 7 dólares.

El deportista describió jornadas de entrenamiento de 9 :00 a 11 :00 de la mañana y de 2 :00 a 4 :00 de la tarde, sin garantía de desayuno: «Unas veces había desayuno y otras veces hacían espagueti que ni los perros se lo comían, literalmente». Dormía además en un albergue de 24 personas divididas en dos cuartos, sin privacidad.

El plan trazado con meses de anticipación.

Torres relató que, desde 2025, mantenía comunicación con un dominicano a quien conoció por chat. «Le expliqué mi situación, yo vivo en Cuba, la situación en Cuba es tan difícil. Me dice, si un día llegaras a viajar aquí, te vas a quedar en mi casa», contó el atleta sobre el ofrecimiento que recibió sin siquiera haberse encontrado personalmente con esa persona.

La oportunidad llegó durante un amistoso entre las selecciones femeninas de hockey de República Dominicana y Cuba, cuando la atención de todos —incluido el oficial de seguridad cubano asignado a la delegación— estaba puesta en el partido. «Busqué el momento indicado, que fue cuando vi que todo el mundo estaba pendiente [del juego]», explicó.

El joven reconoció que, ya durante la competencia, notaba la vigilancia sobre su comportamiento: «Ellos notan cuando tú estás bien, porque es una competencia. Pero te miran en los ojos cuando tú estás asustado o tienes intenciones de hacer algo».

Persecución tras la fuga y el temor a ser atrapado

Una vez consumada la deserción, Torres aseguró haber recibido advertencias de que intentaban ubicarlo. «Me escribieron: ve, que te están intentando localizar […] desconéctate, que quieren buscarte para cogerte», relató, y afirmó que, según le informó, agentes del DICRIM, (según sus palabras) buscaban un localizador para dar con su paradero.

El atleta explicó con crudeza qué representaría para él ser capturado y devuelto a Cuba: «Si te cogen, no eres nadie […] Tú dejaste de ser persona […] Si ahora mismo yo voy para Cuba, yo dejo de ser persona completamente». Según su testimonio, la legislación cubana contempla el delito de «traición a la patria» para estos casos, con una pena que podría alcanzar los ocho años de prisión. «La prisión es lo que me cuesta a mí […] Ese es el miedo de volver a Cuba. Ese es el miedo de querer escapar», afirmó.

Torres también expresó su temor por posibles represalias contra su familia en Cuba por lo que mantiene un contacto mínimo, dijo, «para evitar esa frecuencia»— y aseguró que, de los compañeros de equipo, prefiere no dar detalles «porque lo perjudico».

Pese a la incertidumbre migratoria que enfrenta —relató que le retuvieron el pasaporte y hoy no cuenta con documentación—, el joven se mostró agradecido con quienes lo han apoyado en su nueva vida y dijo aspirar a continuar sus estudios universitarios en República Dominicana, luego de haber abandonado su carrera de Cultura Física en Cuba «con tal de quedarme en este país».

Share This Article