Samaná.- Crece la preocupación y el malestar entre comunitarios de distintos puntos de la provincia de Samaná ante las reiteradas denuncias sobre el deterioro, abandono y deficiencias en el funcionamiento de varias policlínicas, sin que hasta el momento se conozca una respuesta contundente de las autoridades sanitarias.
Los reclamos vienen produciéndose desde hace varias semanas y apuntan a problemas que, según residentes, estarían comprometiendo las condiciones en que se ofrece la atención primaria de salud en diferentes comunidades.
Uno de los casos que mayor indignación ha provocado es el de la policlínica del distrito municipal de Arroyo Barril, donde comunitarios denuncian un presunto cierre durante los fines de semana, situación que, de confirmarse, dejaría a la población con limitaciones para acceder a servicios básicos de salud precisamente durante días en los que también pueden presentarse emergencias y necesidades de atención.
Ante este escenario, las miradas están puestas sobre la Gerencia de Área de Salud de Samaná, encabezada por la doctora Karen Núñez, a quien comunitarios cuestionan por la supuesta falta de supervisión efectiva y por la ausencia de explicaciones públicas frente a los reclamos que se han venido realizando.
La interrogante que permanece entre los ciudadanos es ¿qué está haciendo la Gerencia de Área de Salud de Samaná frente a estas denuncias y quién está supervisando las condiciones y el funcionamiento de las policlínicas de la provincia?
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También genera cuestionamientos la falta de una explicación pública clara por parte del Servicio Nacional de Salud (SNS). Hasta el momento, los denunciantes aseguran que no se les ha explicado de manera satisfactoria si las deficiencias responden a problemas de infraestructura, falta de personal, reorganización de servicios, limitaciones presupuestarias u otras razones.
La situación requiere una respuesta institucional urgente. No se trata únicamente del estado físico de una instalación, sino de garantizar que las comunidades, especialmente aquellas más alejadas de los principales centros hospitalarios, dispongan de servicios de atención primaria en condiciones adecuadas y con horarios que respondan a sus necesidades.
Mientras continúan las denuncias, aumenta la presión para que la doctora Karen Núñez, en su condición de gerente de Área de Salud, y las autoridades del SNS expliquen públicamente qué medidas han tomado, qué supervisiones han realizado y qué acciones concretas serán ejecutadas para corregir las situaciones denunciadas.
La población de Samaná merece respuestas, pero, sobre todo, servicios de salud dignos, funcionales y accesibles.



