SANTIAGO.- Con cadenas alrededor de sus cuerpos y un reclamo dirigido a las autoridades, profesores y el pastor evangélico Pablo Ureña se encadenaron frente a la escuela Rafaela Jiminián, en Santiago Oeste, para denunciar el retraso en los trabajos de construcción del plantel, situación que, según afirman, mantiene a más de 800 estudiantes fuera de las aulas en el inicio del año escolar 2026-2027.
La protesta se produjo apenas un día después de la inauguración oficial del nuevo año lectivo, mientras docentes y comunitarios cuestionan que el centro educativo todavía no reúna las condiciones necesarias para recibir a los estudiantes y desarrollar con normalidad las actividades académicas.
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El presidente de la seccional de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) en Santiago Oeste, José Alberto Brito, calificó la situación como preocupante y responsabilizó al Ministerio de Educación por el retraso que afecta a cientos de estudiantes de la comunidad.
Brito explicó que los docentes acudieron al centro educativo con la intención de cumplir con su jornada laboral, pero se encontraron con un plantel que, según denunció, todavía presenta deficiencias que impiden el desarrollo regular de la docencia. Entre las carencias mencionó incluso la falta de baños adecuados para el personal.
“Es difícil lo que nosotros estamos viviendo”, expresó el dirigente magisterial, al reclamar una respuesta de las autoridades y exhortar a los padres y tutores a respaldar las acciones de protesta.
A la manifestación también se sumó el pastor evangélico Pablo Ureña, quien decidió encadenarse frente al plantel como forma de presión para exigir una solución. El religioso aseguró que no podía permanecer indiferente ante una situación que, según sus estimaciones, afecta directamente a más de 800 niños de la comunidad
Profesores dicen 800 niños están fuera
“Estamos hablando de más de 800 niños que están fuera de las aulas”, denunció Ureña, quien reclamó respuestas al presidente Luis Abinader, la vicepresidenta Raquel Peña, el senador Daniel Rivera, los diputados de la circunscripción y las autoridades del sector educativo.
El pastor consideró que existe un contraste entre el discurso de inicio del año escolar y la realidad que enfrentan los estudiantes de Santiago Oeste. Mientras en otras comunidades las autoridades dieron apertura al nuevo período académico, señaló, los alumnos de este centro educativo permanecen sin recibir docencia de manera regular debido a las condiciones de la obra.
Ureña también cuestionó el ritmo de los trabajos de construcción y afirmó que la obra ha avanzado con lentitud. Según explicó, en diferentes momentos los obreros han tenido que esperar por materiales para continuar con las labores, incluyendo varillas, lo que ha contribuido al retraso del proyecto.
Los profesores advirtieron que continuarán realizando acciones de protesta hasta obtener una respuesta concreta de las autoridades. Ureña indicó que, de no recibir una solución, tienen previsto trasladar sus reclamos a otras instancias gubernamentales en Santo Domingo.
“Si es necesario nos vamos a ir a Santo Domingo”, afirmó el religioso, al explicar que inicialmente acudirán a la Dirección Regional de Educación y posteriormente recurrirán a otras instituciones para insistir en la búsqueda de una solución.
Los profesores y comunitarios plantean que el Ministerio de Educación habilite una alternativa provisional que permita a los estudiantes recibir docencia mientras concluyen los trabajos del plantel. Consideran que el retraso de la obra no debe traducirse en la pérdida de clases para cientos de niños.
Las autoridades, por su parte, han defendido el avance de los trabajos. El director regional Cibao Norte y responsable de Infraestructura Escolar, arquitecto Alexis Sosa, ha explicado en ocasiones anteriores que se han estado realizando las labores que requiere la obra y que el proyecto continúa en proceso.
Durante la manifestación, mientras los profesores y el pastor mantenían su protesta frente al plantel, trabajadores permanecían en el lugar realizando labores de construcción. La presencia de los obreros evidencia que la obra no está completamente paralizada, aunque su ritmo de ejecución ha generado cuestionamientos entre docentes, padres y comunitarios que esperan que el centro pueda ser habilitado lo antes posible.
La comunidad educativa insiste en que necesita una fecha concreta para la terminación de los trabajos y una alternativa que permita garantizar la continuidad de las clases mientras concluye la construcción.
Por el momento, el reclamo se mantiene frente a la escuela Rafaela Jiminián, donde profesores y comunitarios esperan que las autoridades educativas aceleren las labores y adopten medidas que permitan incorporar a los estudiantes a las aulas sin mayores retrasos.




