Haina, San Cristóbal.– Residentes de la comunidad La Feliciana, en Bajos de Haina, San Cristóbal, manifestaron su preocupación por la situación que se registra con miembros de la Fundación Restaurando Vida, “Un Muerto que Revive”, donde las autoridades rescataron recientemente a 13 menores de edad y mantienen abierta una investigación por presunto maltrato.
Durante un recorrido realizado este miércoles por las instalaciones y sus alrededores, miembros de la junta de vecinos y otros moradores expresaron que desde hace un tiempo han observado la presencia de personas ajenas a la comunidad y que, según sus testimonios, algunas estarían vinculadas a hechos delictivos.
El presidente de la junta de vecinos, Florencio Carela, dijo que la comunidad había comenzado a prestar atención a la llegada de personas que no son de la zona y calificó como una situación preocupante que en el lugar convivan menores de edad con personas de distintos perfiles.
“Le damos las gracias a ese niño que tuvo la valentía de salir” y alertar sobre lo que presuntamente ocurría dentro de la fundación, expresó Carela, quien sostuvo que la comunidad espera que las autoridades investiguen a profundidad el caso.

El dirigente comunitario aclaró que los vecinos no pueden afirmar que hayan presenciado directamente agresiones contra los menores, debido a que estos permanecían dentro de las instalaciones. Sin embargo, insistió en que la presencia de personas consideradas sospechosas ha generado preocupación entre los residentes.
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En términos similares se expresó Víctor Cordero Pichardo, quien afirmó tener más de 20 años residiendo en la zona. Según su testimonio, algunas de las personas que se alojan en la fundación han sido vinculadas por moradores a robos y otros hechos delictivos ocurridos en el entorno.
Cordero aseguró que en los alrededores se han producido robos de electrodomésticos y productos agrícolas y atribuyó estos hechos a personas que, según él, estarían relacionadas con la fundación. No obstante, estos señalamientos corresponden a su testimonio y deberán ser establecidos mediante una investigación de las autoridades.
Otro residente, Rafael de la Rosa, afirmó que la situación de inseguridad comenzó a hacerse más evidente después de la instalación de la fundación en la zona. Relató que en una ocasión tuvo que levantarse durante la madrugada debido a personas que, según dijo, estaban lanzando objetos desde una segunda planta.
“Lo que sé es que hay muchos delincuentes”, manifestó De la Rosa, quien también pidió que las autoridades intervengan para determinar qué está ocurriendo en el lugar.
Por su parte, Francisca María Abreu, secretaria de la junta de vecinos, dijo sentirse sorprendida por las denuncias relacionadas con la fundación y pidió al Ministerio Público realizar una investigación que permita determinar responsabilidades y garantizar los derechos de los menores.
Abreu explicó que, aunque la fundación tiene años funcionando en la comunidad, los niños que permanecían en su interior no tenían una presencia habitual en las calles, por lo que los vecinos no podían determinar si eran víctimas de maltrato.

“No te puedo decir que vi los niños maltratados porque los niños no salen”, afirmó. Sin embargo, aseguró que sí había observado la presencia de personas extrañas en la comunidad, algo que, según sostuvo, genera preocupación entre los residentes.
Las opiniones de los moradores se producen en momentos en que el Ministerio Público investiga las condiciones en las que permanecían los menores dentro de la fundación. Las autoridades deberán determinar si se produjeron los hechos denunciados y establecer las responsabilidades correspondientes.
Mientras avanza el proceso, los residentes de La Feliciana reclaman que se esclarezca lo ocurrido y que se adopten las medidas necesarias para garantizar la seguridad de la comunidad y, especialmente, la protección de los niños.




