Santiago Matías creó el movimiento político «Dominicanos Primero», y ha estado desarrollando actividades de movilización y recolección de firmas en distintas comunidades del país.
Santo Domingo.- En su artículo de opinión, J.C. Malone plantea que Trump no surgió de manera aislada, sino que fue también producto de una sociedad y de sectores de poder que durante años contribuyeron a convertirlo en una celebridad nacional e internacional.
El texto parte de una experiencia personal del autor durante la primera campaña presidencial de Trump, cuando algunos amigos intentaban convencerlo de que el entonces candidato representaba un peligro para Estados Unidos. Tras escuchar sus argumentos, el autor plantea su propia interpretación sobre el fenómeno político y mediático que representaba Trump.
En un artículo de opinión publicado en Listín Diario, J.C. Malone sostiene que Trump no surgió de manera aislada, sino que fue también producto de una sociedad y de sectores de poder que durante años contribuyeron a convertirlo en una celebridad nacional e internacional. A partir de esa reflexión, Malone establece una comparación con el crecimiento de la figura de Alofoke en República Dominicana.
Para explicar esta idea, establece una comparación con la novela Frankenstein, de Mary Shelley, en la que el doctor Víctor Frankenstein crea una criatura que posteriormente termina rebelándose contra su creador.
El artículo traslada esta reflexión a República Dominicana, donde Malone compara el fenómeno de Trump con el crecimiento de Santiago Matías (Alofoke), empresario, personalidad radial, streamer, productor discográfico y actual aspirante presidencial. En julio de 2026, Matías anunció su intención de crear un partido político para competir en las elecciones presidenciales de 2028.

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El fenómeno Alofoke
Según el artículo, Matías también es un producto de la sociedad dominicana y de las transformaciones experimentadas por el país durante las últimas décadas.
Malone cuestiona las críticas de sectores de la élite política y empresarial que descalifican a Alofoke y a parte de sus seguidores por su nivel educativo, argumentando que esas mismas estructuras deberían preguntarse cuáles fueron las condiciones sociales, educativas y políticas que permitieron el surgimiento y expansión de este fenómeno.
La reflexión plantea que el fenómeno de Alofoke no puede analizarse únicamente desde su personalidad o desde el contenido que produce, sino también desde las características de una sociedad que consume, comparte y amplifica ese contenido.
De Balaguer a Alofoke
Uno de los cuestionamientos centrales del artículo es cómo República Dominicana pasó de una época marcada por figuras políticas e intelectuales como Joaquín Balaguer a un escenario donde una personalidad proveniente de la radio, el entretenimiento y las plataformas digitales puede convertirse en una figura con aspiraciones presidenciales.
El autor atribuye parte de esa transformación a los gobiernos que han dirigido el país desde 1996 y señala a Leonel Fernández, Hipólito Mejía, Danilo Medina y Luis Abinader como responsables políticos de las condiciones acumuladas durante ese período.
La reflexión sostiene que, si una parte de la población carece de una educación de calidad, las responsabilidades no deberían atribuirse exclusivamente a quienes hoy representan esa realidad social, sino también a las administraciones que han tenido durante décadas la responsabilidad de dirigir las políticas públicas del país.
En ese sentido, el artículo plantea que el fenómeno de Alofoke también puede interpretarse como una consecuencia de las deficiencias acumuladas en materia educativa, social y política.
Entre entretenimiento y política
Malone también recuerda que el salto desde el entretenimiento hacia la política no constituye un fenómeno exclusivo de República Dominicana.
Entre los ejemplos citados aparecen Ronald Reagan, quien pasó de Hollywood a la presidencia de Estados Unidos; Arnold Schwarzenegger, quien fue gobernador de California; y Volodymyr Zelensky, actor y comediante que llegó a la Presidencia de Ucrania.
Estos casos, según el artículo, muestran cómo las sociedades pueden recurrir a figuras provenientes de ámbitos ajenos a la política tradicional cuando existe un fuerte deseo de cambio o un desgaste de las estructuras partidarias convencionales.
Desde esta perspectiva, el crecimiento político de Alofoke sería una señal de una transformación en la manera en que los ciudadanos dominicanos consumen información, construyen liderazgo y se relacionan con la política.
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Una respuesta al desgaste político
El artículo concluye que tanto Trump como Alofoke deben ser analizados dentro del contexto social que permitió su ascenso.
Malone plantea que ambos representan respuestas surgidas en sociedades donde existe desconfianza hacia las élites tradicionales y cuestionamientos sobre la capacidad de los políticos para solucionar problemas históricos.
La tesis central del autor es que Trump y Alofoke no necesariamente son la causa del malestar social, sino una consecuencia de este, y que su aparición debe llevar a las sociedades estadounidense y dominicana a preguntarse qué condiciones políticas, económicas, educativas y culturales hicieron posible su ascenso.
Fuente y crédito: J.C. Malone, Listín Diario.




