La tarifa no puede pagar la ineficiencia

La tarifa no puede pagar la ineficiencia

La discusión sobre un posible reajuste de la tarifa eléctrica vuelve en un momento especialmente delicado. El Plan Nacional Plurianual del Sector Público 2025-2028 plantea retomar los ajustes suspendidos desde 2022 para acercar la tarifa al costo real del servicio, aunque el ministro de Energía y Minas, Joel Santos, aclara que actualmente no existe una decisión para ejecutarlos. El problema es que, mientras se habla de sostenibilidad financiera, muchos hogares sienten que ya están pagando más: clientes de Edesur han denunciado incrementos de hasta 200 % en sus facturas.

Las cifras explican por qué el tema no puede seguir aplazándose. Entre 2014 y 2024, el Estado transfirió RD$505,629 millones para cubrir el déficit de las tres distribuidoras y, solo hasta el 14 de agosto de este año, el subsidio eléctrico había consumido RD$78,800 millones. A mayo, las pérdidas de las EDE alcanzaban 38.9 % en conjunto: 56 % en Edeeste, 31.6 % en Edesur y 26.1 % en Edenorte. El investigador de la UASD José Luis Moreno de San Juan considera que un reajuste resulta necesario ante el costo de los combustibles y una tarifa congelada desde abril de 2022.

Pero reconocer que la tarifa necesita revisión no significa entregarles la factura de la ineficiencia a quienes pagan todos los meses. Antes de pedir un sacrificio adicional a las familias y empresas, las distribuidoras tienen que demostrar resultados contundentes en reducción de pérdidas, cobro, medición, mantenimiento y calidad del servicio. No puede normalizarse que casi cuatro de cada diez unidades de energía se pierdan y que la respuesta principal sea buscar más dinero en el bolsillo del usuario. Mucho menos cuando persisten apagones, reclamos por facturación y diferencias enormes de desempeño entre una distribuidora y otra.

El país necesita una tarifa sostenible, sí, pero también EDE sostenibles. Si eventualmente llega un reajuste, deberá ser gradual, transparente, técnicamente explicado y acompañado de protección para los hogares más vulnerables. Al mismo tiempo, el Gobierno debe presentar metas públicas y verificables para bajar las pérdidas y mejorar el servicio. El déficit eléctrico no puede seguir convirtiéndose en un cheque en blanco del presupuesto nacional, pero tampoco puede resolverse con la salida más fácil: cobrarle más a quien ya paga.

Redacción De Último Minuto

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