Eliseo Almánzar afirma: RD es ejemplo estabilidad monetaria regional y pide relevo de Valdéz Albizu

Dilenny Cespedes
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Eliseo Almánzar

SANTO DOMINGO. – La República Dominicana se ha posicionado como un modelo de estabilidad y éxito en la región en cuanto a la gestión de su política monetaria. Sin embargo, de cara al futuro inmediato, el país debe comenzar a trazar un plan visible para el relevo de Héctor Valdéz Albizu frente al Banco Central por razones biológicas inevitables, según el análisis presentado por el abogado y analista de geopolítica José Eliseo Almánzar.

Durante su participación en el programa radial Politikal, Almánzar abordó las implicaciones de la reciente ratificación de Valdéz Albizu en el cargo que ostenta desde 1994 —con la única excepción del período constitucional 2000-2004—. El analista reconoció la extraordinaria trayectoria del funcionario, pero enfatizó que la falta de un sucesor claramente perfilado podría generar tensiones innecesarias sobre el peso dominicano y la confianza de los agentes económicos internacionales cuando llegue el momento de la transición.

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Un ejemplo regional de manejo monetario

En su intervención, Almánzar diferenció con claridad los dos componentes de la economía estatal: la política fiscal, en manos del gobierno central, y la política monetaria, gestionada por el Banco Central. En este último ámbito, el analista fue categórico:

«La economía dominicana es ejemplo regional en el manejo de la política monetaria».

Almánzar comparó el comportamiento dominicano con el de Perú, señalando que ambas naciones aplican un «modelo híbrido» de intervención mixta en el mercado cambiario para controlar de forma oportuna la oferta y la demanda de divisas. Resaltó que en Perú, a pesar de experimentar una marcada inestabilidad en el ámbito político, la economía se mantiene como una de las más sólidas del continente gracias a que lograron «separar el manejo de la economía del manejo político», un criterio de autonomía que también ha imperado en la República Dominicana.

Como ejemplo del éxito de esta autonomía, Almánzar recordó la gestión económica durante la pandemia del COVID-19, la cual «se manejó a golpe de política monetaria». Mediante la inyección de recursos a los bancos y oportunas intervenciones cambiarias, el Banco Central dominicano logró mantener activa la rueda del crédito y el dinamismo productivo en un escenario global adverso.

El factor credibilidad y el desafío de la sucesión

A pesar de estos logros históricos, Almánzar apuntó que la estabilidad no puede depender indefinidamente de una sola persona, especialmente considerando que Valdéz Albizu cumplirá 79 años.

«Héctor Valdés Albizu algún día saldrá del Banco Central… porque la vida misma tiene fecha de caducidad», reflexionó, al tiempo que cuestionó por qué el sistema institucional no ha entrenado ni presentado públicamente una figura de relevo.

El analista advirtió que un cambio repentino y sin transición programada en la gobernación del Banco Central podría provocar inestabilidad cambiaria, debido a que «los organismos internacionales tienen primero que descifrar cuál es la política monetaria adoptada por el nuevo incumbente». Explicó que la economía es un sistema que se alimenta profundamente de expectativas y de la credibilidad.

«Valdéz Albizu lleva esa tranquilidad a los sectores porque confían en él los agentes económicos… y los organismos multilaterales porque ya lo conocen y ha dado resultados».

No obstante, Almánzar aclaró que el país cuenta con el capital humano necesario para asumir este desafío técnico. Precisó que dentro del propio Banco Central se invierte de manera constante en capacitación y existen «técnicos que están muy bien formados». Asimismo, apuntó que en el sector privado dominicano abundan economistas de altísimo nivel académico, con doctorados y amplia experiencia en organismos multilaterales.

El reto, según el experto de Politikal, radica en transferir institucionalmente esa confianza técnica hacia una nueva «marca o imagen» pública que herede la credibilidad que hoy proyecta Valdéz Albizu de cara a los mercados internacionales. Almánzar concluyó señalando que el actual período podría ser el último del veterano funcionario, por lo que la preparación ordenada de este relevo se vuelve una tarea impostergable para el país.

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