Trump acusa a Canadá de querer llevar a la quiebra a empresas de EEUU y amenaza con más aranceles

EFE
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Trump acusa a Canadá de querer llevar a la quiebra a empresas de EEUU y amenaza con más aranceles

WASHINGTON.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó este martes a Canadá de perjudicar deliberadamente a empresas estadounidenses y calificó al Gobierno canadiense como el más “difícil” e “intransigente” con el que ha negociado, en medio de la creciente guerra comercial entre ambos países.

A través de su red Truth Social, Trump afirmó que Canadá ha perjudicado durante décadas a Estados Unidos mediante elevados aranceles y aseguró que ha impuesto tarifas de hasta un 400 % a productos de agricultores estadounidenses.

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“Han llevado a la quiebra a muchas empresas estadounidenses magníficas”, sostuvo el mandatario, sin presentar detalles que respalden esa afirmación.

Los nuevos ataques de Trump contra Canadá se producen después de que Washington impusiera aranceles del 50 % a unos 20.000 millones de dólares en productos canadienses, tras el fracaso de las negociaciones entre ambos gobiernos.

Trump también acusó a Ottawa de haber bloqueado durante años la certificación de aviones Gulfstream y aseguró que Canadá buscaba favorecer a un competidor nacional para controlar el mercado.

“Trato con muchos países, y Canadá es, con diferencia, el más difícil e intransigente”, escribió Trump, quien volvió a insistir en que el país vecino no forma parte de Estados Unidos.

En otro mensaje publicado minutos después, el presidente estadounidense afirmó que Estados Unidos ha perdido, en promedio, 60.000 millones de dólares anuales durante la última década en su relación comercial con Canadá.

Trump vuelve a hablar del “Lago de América”

Trump también publicó una fotografía del lago Ontario, en la frontera entre Estados Unidos y Canadá, en la que el nombre del cuerpo de agua aparece tachado y sustituido por “Lago de América”.

El mandatario había planteado previamente la posibilidad de cambiar el nombre del lago debido a su intención de reducir los intercambios comerciales con la provincia canadiense de Ontario.

La propuesta recuerda su decisión de utilizar el nombre “Golfo de América” para referirse al Golfo de México en documentos y comunicaciones oficiales de Estados Unidos.

Canadá promete responder a los aranceles

La disputa comercial también ha elevado la tensión entre Trump y el primer ministro canadiense, Mark Carney, quien prometió responder “dólar por dólar” a las medidas estadounidenses.

Las represalias canadienses están previstas para comenzar el 8 de septiembre, mientras Trump ha amenazado con elevar al 50 % los aranceles sobre vehículos, piezas y acero procedentes de Canadá a partir del 1 de enero de 2027.

Desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, Trump ha insistido en referirse a Canadá como el “estado 51” de Estados Unidos, una propuesta que el Gobierno canadiense ha rechazado de manera categórica.

La disputa entre Canadá y Estados Unidos representa uno de los principales focos de tensión comercial entre dos países que durante décadas han mantenido una estrecha relación económica y política. Ambos forman parte del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que establece buena parte de las reglas que regulan el intercambio de bienes y servicios entre las tres economías.

Uno de los sectores más afectados por las medidas arancelarias es el automotriz. Trump ha planteado aumentar los gravámenes sobre los vehículos y las piezas procedentes de Canadá, una medida que podría impactar a una industria altamente integrada entre ambos países. Muchas empresas mantienen cadenas de producción que atraviesan la frontera varias veces antes de que un vehículo llegue al consumidor.

El sector agrícola también ocupa un lugar central en las acusaciones del mandatario estadounidense. Trump sostiene que los productores de Estados Unidos enfrentan condiciones desfavorables para acceder al mercado canadiense y ha cuestionado especialmente los aranceles aplicados por Ottawa a determinados productos agrícolas.

Por su parte, el Gobierno de Canadá ha rechazado las acusaciones de Washington y ha defendido sus políticas comerciales como medidas destinadas a proteger los intereses económicos nacionales. Las autoridades canadienses también han advertido que cualquier incremento de los aranceles estadounidenses tendrá consecuencias para empresas y consumidores de ambos lados de la frontera.

La relación comercial entre los dos países tiene una dimensión particularmente relevante por el volumen de intercambio que mantienen. Estados Unidos es el principal socio comercial de Canadá, mientras que Canadá representa uno de los mercados más importantes para las empresas estadounidenses. Por ello, una escalada prolongada de los aranceles podría generar efectos más allá de los sectores directamente afectados.

La disputa también ha adquirido un componente político. Trump ha utilizado en reiteradas ocasiones la expresión “estado 51” para referirse a Canadá, una idea que ha sido rechazada tanto por el Gobierno canadiense como por amplios sectores de la población del país. Las declaraciones han contribuido a aumentar la tensión diplomática entre Washington y Ottawa.

En este contexto, el primer ministro Mark Carney ha buscado mantener una posición firme frente a las medidas estadounidenses, aunque también ha defendido la necesidad de proteger los vínculos económicos entre ambos países. El Gobierno canadiense ha señalado que sus respuestas estarán dirigidas a proteger a trabajadores y empresas nacionales frente a los efectos de los nuevos aranceles.

La posibilidad de que Washington incremente los impuestos a vehículos, piezas y acero canadienses a partir de 2027 mantiene la incertidumbre entre las compañías que dependen del comercio transfronterizo. Empresarios de ambos países han advertido que mayores costos podrían terminar trasladándose a los consumidores mediante aumentos de precios.

Mientras continúan las negociaciones, Canadá y Estados Unidos enfrentan el desafío de evitar que la disputa comercial termine afectando una relación económica construida durante décadas. Por ahora, las declaraciones de Trump y las respuestas de Ottawa apuntan a una etapa de mayor confrontación, con los aranceles como principal herramienta de presión entre ambos gobiernos.

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