¿Existe una posición sexual para concebir una niña? Mitos y realidad

Redacción De Último Minuto
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¿Existe una posición sexual para concebir una niña? Mitos y realidad

Durante generaciones han circulado diferentes creencias sobre cómo una pareja podría aumentar las posibilidades de concebir una niña o un niño. Entre las más populares se encuentra la idea de que determinadas posiciones durante las relaciones sexuales pueden influir en el sexo del futuro bebé.

Pero, ¿realmente existe una posición que permita concebir una niña?

La respuesta, de acuerdo con el conocimiento científico disponible, es no. No existe evidencia sólida que demuestre que una posición sexual específica pueda garantizar, ni modificar de manera confiable, la probabilidad de tener una niña.

¿De dónde surge esta creencia?

Uno de los mitos más conocidos sostiene que las posiciones que producen una penetración menos profunda favorecerían la concepción de una niña, mientras que aquellas que permiten una penetración más profunda favorecerían la concepción de un niño.

Esta creencia suele estar relacionada con el llamado método Shettles, popularizado durante el siglo XX. La teoría planteaba que los espermatozoides portadores del cromosoma Y serían más rápidos pero menos resistentes, mientras que aquellos portadores del cromosoma X serían más lentos pero sobrevivirían durante más tiempo.

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A partir de esa idea se popularizaron recomendaciones sobre posiciones sexuales, momento de las relaciones respecto a la ovulación e incluso características del ambiente vaginal.

Sin embargo, estas afirmaciones no cuentan con evidencia científica suficientemente sólida para utilizarlas como un método confiable de selección del sexo del bebé.

Entonces, ¿qué determina que sea niña o niño?

Desde el punto de vista cromosómico, el óvulo aporta un cromosoma X, mientras que el espermatozoide puede aportar un cromosoma X o un cromosoma Y.

Cuando un espermatozoide que aporta X fecunda el óvulo, normalmente se forma una combinación XX, asociada al desarrollo sexual femenino. Cuando aporta Y, normalmente se forma una combinación XY, asociada al desarrollo sexual masculino.

Por esta razón, la posición adoptada durante la relación sexual no decide cuál espermatozoide llegará finalmente a fecundar el óvulo.

En términos generales, en una concepción natural las probabilidades de tener una niña o un niño son aproximadamente similares, aunque las estadísticas poblacionales muestran pequeñas diferencias en la proporción de nacimientos.

¿La penetración superficial aumenta las posibilidades de una niña?

Este es precisamente uno de los puntos que más alimenta el mito.

Algunas versiones de esta teoría recomiendan posiciones que supuestamente mantienen el semen más alejado del cuello uterino, bajo la idea de que esto daría una ventaja a los espermatozoides portadores del cromosoma X.

Otras recomendaciones populares llegan a sugerir determinadas posiciones, evitar el orgasmo femenino o mantener relaciones varios días antes de la ovulación.

El problema es que estas recomendaciones no han demostrado de manera convincente que permitan seleccionar el sexo del futuro bebé.

Una pareja podría seguir todas estas indicaciones y tener una niña, pero también podría tener un niño. Que el resultado coincida con la predicción no demuestra que el método haya sido la causa.

¿Y tener relaciones antes o durante la ovulación?

Otra creencia sostiene que mantener relaciones sexuales varios días antes de la ovulación favorecería a los espermatozoides X y, por tanto, aumentaría las posibilidades de tener una niña.

Para buscar un niño, la teoría recomienda hacerlo mucho más cerca del momento de la ovulación.

Aunque conocer la ventana fértil sí puede ser importante para aumentar las posibilidades de embarazo, no existe evidencia suficientemente consistente de que programar las relaciones de esta manera permita elegir de forma fiable el sexo del bebé.

Es importante separar ambos conceptos: una cosa es identificar los días con mayor probabilidad de embarazo y otra muy diferente intentar seleccionar si será niña o niño.

Otros mitos populares

Las posiciones sexuales no son la única creencia relacionada con este tema.

También existen recomendaciones populares sobre consumir determinados alimentos, modificar el pH vaginal, utilizar calendarios, observar las fases de la Luna o calcular la edad de los padres.

Ninguno de estos métodos caseros permite garantizar el sexo del bebé.

Además, algunas prácticas destinadas a modificar artificialmente el ambiente vaginal pueden resultar perjudiciales. Por ejemplo, no es recomendable utilizar duchas vaginales o sustancias caseras con la intención de cambiar el pH para intentar concebir una niña o un niño.

¿Existen métodos médicos para seleccionar el sexo?

La medicina reproductiva dispone de técnicas que pueden identificar el sexo cromosómico de embriones en determinados contextos, especialmente mediante fecundación in vitro y pruebas genéticas preimplantacionales.

Sin embargo, estamos hablando de procedimientos médicos completamente diferentes de las posiciones sexuales o los métodos caseros. Su disponibilidad y utilización para seleccionar el sexo por razones no médicas también dependen de las normas, regulaciones y criterios éticos existentes en cada país y centro de reproducción asistida.

Entonces, ¿qué deberían hacer las parejas?

Si una pareja desea tener una niña, puede encontrarse con decenas de consejos en internet que prometen aumentar las probabilidades.

Es importante entender que probar una posición sexual determinada no constituye un método científicamente demostrado para conseguirlo.

Cuando el objetivo principal es lograr un embarazo, resulta mucho más útil conocer el ciclo menstrual, identificar aproximadamente la ventana fértil, mantener hábitos saludables y consultar con profesionales de la salud cuando existen dificultades para concebir.

Mito o realidad

“Hay posiciones sexuales que ayudan a concebir una niña”.

MITO.

Hasta el momento, ninguna posición sexual ha demostrado científicamente que pueda determinar de manera confiable el sexo del futuro bebé.

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Así que la próxima vez que alguien asegure que existe una posición secreta para tener una niña, recuerde que se trata de una creencia popular y no de una garantía científica.

El sexo cromosómico del bebé se determina en la fecundación, y cambiar de posición durante las relaciones sexuales no permite escoger el resultado.

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