Yuba.- Dos cascos azules de la ONU murieron y otras siete personas resultaron heridas este lunes durante una emboscada contra una patrulla de la Misión de las Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS), en el estado de Jonglei, en el este del país.
El ataque contra los cascos azules de la ONU ocurrió cuando la patrulla se dirigía hacia la localidad de Pajut para realizar operaciones en una zona afectada por el conflicto y la violencia persistente.
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La UNMISS condenó enérgicamente la agresión y lamentó la muerte de los dos miembros de las fuerzas de paz, quienes formaban parte del personal desplegado para contribuir a la protección de civiles y apoyar los esfuerzos de estabilización en Sudán del Sur.
Entre las siete personas heridas durante la emboscada figuran tres cascos azules de la ONU, dos integrantes del Servicio Nacional de Policía de Sudán del Sur y dos empleados civiles.
Hasta el momento, las Naciones Unidas no han identificado a los responsables del ataque ni han ofrecido detalles sobre el posible móvil de la emboscada. Las autoridades deberán determinar quiénes estuvieron detrás de la agresión y establecer las circunstancias en las que se produjo.
ONU condena ataque contra sus fuerzas de paz
La jefa de la misión de la ONU en Sudán del Sur, Anita Kiki Gbeho, expresó sus condolencias a las familias de los dos fallecidos y deseó una pronta recuperación a los heridos.
Gbeho calificó de inaceptable la violencia contra el personal de la UNMISS, cuya misión es trabajar en favor de la paz y la protección de la población civil.
Los cascos azules de la ONU desplegados en Sudán del Sur forman parte de una operación internacional que tiene entre sus principales objetivos proteger a civiles, facilitar el acceso de la ayuda humanitaria y contribuir a prevenir nuevos episodios de violencia.
La misión recordó además que los ataques deliberados contra fuerzas de paz de Naciones Unidas pueden constituir crímenes de guerra de acuerdo con el derecho internacional y las normas del derecho internacional humanitario.
Por ello, la UNMISS pidió a las autoridades de Sudán del Sur investigar el ataque, identificar a los responsables y garantizar que quienes participaron en la emboscada respondan ante la justicia.
Violencia persistente en Jonglei
El estado de Jonglei es una de las zonas más grandes de Sudán del Sur y enfrenta desde hace años problemas de seguridad relacionados con enfrentamientos armados, conflictos entre comunidades, robo de ganado y ataques contra civiles.
La situación también representa un riesgo para los trabajadores humanitarios y el personal internacional que desarrolla operaciones en comunidades afectadas por la violencia.
En este contexto, los cascos azules de la ONU mantienen presencia en distintas áreas de Jonglei como parte de las operaciones de mantenimiento de la paz y protección de la población.
La presencia de las fuerzas de paz busca facilitar la llegada de asistencia humanitaria a comunidades vulnerables y apoyar los esfuerzos destinados a reducir los enfrentamientos entre grupos locales.
La nueva emboscada vuelve a poner de manifiesto los riesgos que enfrentan los cascos azules de la ONU durante sus operaciones en zonas donde persisten grupos armados y conflictos comunitarios.
Sudán del Sur se prepara para elecciones
El ataque ocurre mientras Sudán del Sur atraviesa un período de tensiones políticas y de seguridad, a pocos meses de unas elecciones consideradas clave para el futuro del país.
Sudán del Sur obtuvo su independencia de Sudán en 2011 y todavía enfrenta importantes desafíos políticos, económicos y de seguridad.
Las primeras elecciones generales desde la independencia están actualmente previstas para diciembre de 2026, aunque el proceso se desarrolla en medio de un escenario marcado por tensiones y dificultades para garantizar la estabilidad en diferentes regiones.
La seguridad de las comunidades y del personal internacional constituye uno de los principales desafíos de cara a este proceso.
Para Naciones Unidas, garantizar condiciones que permitan la protección de los civiles y el acceso de la ayuda humanitaria continúa siendo una prioridad.
La muerte de dos cascos azules de la ONU representa así un nuevo golpe para las operaciones internacionales de paz en Sudán del Sur y genera llamados a reforzar la protección del personal que trabaja en las zonas más afectadas por la violencia.
Mientras avanzan las investigaciones, la UNMISS mantiene sus operaciones y espera que las autoridades nacionales puedan identificar a los responsables de la emboscada contra los cascos azules de la ONU y llevarlos ante la justicia.




