Katmandú.- Una riada de gran magnitud que golpeó el norte de Nepal, cerca de la frontera con el Tíbet (China), dejó al menos 55 personas muertas y elevó a 403 el número de desaparecidos, según el último balance divulgado este miércoles por las autoridades nepalíes.
Entre las personas cuyo paradero se desconoce figuran 341 extranjeros, incluidos dos ciudadanos españoles. La cifra representa una parte importante del total de desaparecidos registrados tras la riada, que provocó graves daños en carreteras, puentes, asentamientos e infraestructuras de la zona.
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Las autoridades mantienen desplegados equipos de búsqueda y rescate para localizar a las personas afectadas y determinar el alcance real de la tragedia. Las labores se desarrollan en condiciones complicadas debido a los daños ocasionados por la riada y a las dificultades de acceso a algunas de las comunidades afectadas.
Dos españoles entre los desaparecidos
El nuevo balance oficial confirmó que dos ciudadanos españoles se encuentran entre los extranjeros desaparecidos después de la riada.
La lista de personas cuyo paradero se desconoce está integrada por ciudadanos de numerosos países, lo que refleja la presencia de visitantes internacionales en la región al momento del desastre.
Entre los extranjeros desaparecidos hay 133 ciudadanos de India, 47 de Estados Unidos, 34 de Australia, 33 del Reino Unido, 24 de Canadá, 19 de Malasia, siete de Ucrania, seis de Singapur y seis de Sudáfrica.
También figuran cinco ciudadanos de Japón, cinco de Nueva Zelanda, cuatro de Alemania, tres de Francia, dos de Irlanda, dos de Países Bajos, dos de Rusia y los dos ciudadanos españoles.
La lista incluye además a ciudadanos de Bielorrusia, Finlandia, Hungría, Israel, Lituania, Portugal y Filipinas.
Del total de 403 desaparecidos, 62 son ciudadanos nepalíes y 341 extranjeros.
Una zona frecuentada por peregrinos
La presencia de tantos extranjeros en el área afectada está relacionada principalmente con actividades religiosas y turísticas.
Según las autoridades, la mayoría de los extranjeros se encontraba en el distrito de Rasuwa con el propósito de completar una peregrinación hacia el monte Kailash y el lago Mansarovar, dos lugares considerados sagrados por hinduistas, budistas y jainistas.
Ambos enclaves se encuentran en la región del Tíbet y reciben cada año numerosos peregrinos procedentes de distintos países.
La riada sorprendió a varias personas que se encontraban en la zona y provocó interrupciones en las rutas utilizadas para el desplazamiento de visitantes y residentes.
Las autoridades intentan ahora determinar cuántos de los desaparecidos permanecen atrapados en áreas afectadas, cuántos pudieron desplazarse hacia lugares seguros y cuántos todavía no han podido establecer comunicación con sus familiares.
Graves daños en infraestructura
La riada también ocasionó importantes daños materiales en el norte de Nepal.
Carreteras, puentes, viviendas, asentamientos y otras infraestructuras resultaron afectadas por la fuerza de la corriente.
La destrucción de vías de comunicación representa uno de los principales desafíos para los equipos de emergencia, ya que dificulta el acceso a los lugares donde podrían encontrarse personas desaparecidas.
Los cuerpos de seguridad y los equipos de rescate trabajan para habilitar rutas alternativas y llegar a las comunidades que permanecen aisladas.
La magnitud de los daños también podría afectar durante varios días el tránsito de personas y mercancías en una región cercana a la frontera entre Nepal y China.
Continúa la búsqueda
Las autoridades nepalíes mantienen activadas las operaciones de búsqueda y rescate mientras aumenta la preocupación por las personas que continúan desaparecidas después de la riada.
Los equipos trabajan en diferentes puntos de la zona afectada para localizar sobrevivientes y recuperar posibles víctimas.
El número de desaparecidos podría variar durante las próximas horas a medida que las autoridades establezcan contacto con residentes, trabajadores y turistas que se encontraban en el área cuando ocurrió la emergencia.
La prioridad es localizar a los 403 desaparecidos y ofrecer asistencia a sus familiares, además de evaluar los daños provocados por la riada.
La emergencia representa uno de los episodios más graves registrados recientemente en esta zona de Nepal y ha obligado a las autoridades a movilizar recursos para atender simultáneamente las labores de rescate, la atención a las víctimas y la recuperación de las comunicaciones.
Mientras continúan los operativos, las autoridades mantienen vigilancia sobre los ríos y las zonas montañosas ante la posibilidad de nuevas crecidas o movimientos de tierra que puedan complicar las labores de rescate.
El desastre también pone de relieve la vulnerabilidad de las comunidades y de las infraestructuras ubicadas en zonas montañosas de Nepal, especialmente durante episodios de lluvias intensas y crecidas repentinas.
La riada deja así un escenario de emergencia en el que la prioridad inmediata continúa siendo encontrar a las personas desaparecidas, entre ellas los dos españoles y cientos de ciudadanos de otras nacionalidades, mientras las autoridades trabajan para restablecer el acceso a las áreas más afectadas.





