El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, publicó este domingo en su red social, Truth, la imagen de un mapa del Estado de Nuevo México con la segunda palabra tachada y anotado en rojo el término “América”. No estuvo claro si se trata de una de sus bromas de dudoso gusto, a las que acostumbra a dedicarse los domingos por la tarde, o si con esa provocación anuncia una decisión por venir, como aquel decreto con el que a finales de agosto ordenó el cambio del nombre del Lago Ontario, cuyas aguas bañan Estados Unidos y Canadá, por el de Lago América.
El post sobre Nuevo México llegó a mitad de una sucesión de estrambóticos mensajes de Trump en Truth. En uno, se le ve en una pintura alterada con inteligencia artificial montar a caballo con George Washington. En otra, el primer presidente de Estados Unidos está sentado con el actual en el Despacho Oval. También publicó la imagen de un soldado de un cuerpo militar inexistente llamado Fuerza Espacial Estadounidense, se entiende que pensada para la conquista y patrulla del espacio exterior. Aunque tal vez el post más extravagante sea uno en el que el mapa de Irán pasa a tener el contorno de la cabeza de Trump, como en una especie de ex libris incrustado en la cartografía de Oriente Próximo.
La furia por cambiar el nombre a accidentes geográficos, masas de agua, partidas de nuevos aviones militares, aeropuertos, instituciones y centros culturales de Washington ha sido una constante desde el comienzo de su segunda presidencia. Empezó pronto, con el bautismo del Golfo de México como el Golfo de América, tal vez sin advertir que en español América es un continente y no el país del que es presidente.
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El trozo de tierra que hoy corresponde a Nuevo México se incorporó a Estados Unidos al final de la guerra con México, como parte de la anexión de 1848. Permaneció con la consideración de territorio hasta 1912, cuando fue declarado el Estado número 47. A este, el quinto en cuanto a superficie, le siguieron, en ese orden, Arizona, Alaska y Hawái. La idea de incorporar un 51º Estado es otro de los pasatiempos favoritos de Trump: ha propuesto como candidatos a Canadá, Groenlandia o Venezuela. El Distrito de Columbia, que alberga la capital federal, Washington, y Puerto Rico llevan décadas luchando por ser consideradas como un Estado de la Unión.
La cuenta oficial de la Casa Blanca reposteó la ocurrencia de “Nuevo America” acompañada del emoticono de los ojos bien abiertos, uno de los que más emplean sus administradores para subrayar la importancia de algo. Es también una estrategia de comunicación común de la actual Administración estadounidense: regocijarse con las cosas del jefe y acusar a sus críticos de tomarse a sí mismos y la palabra del líder de la primera potencia mundial demasiado en serio.
La fuerza de la costumbre ante lo excepcional de la comunicación de este Gobierno hace difícil imaginar cuál sería la reacción (seguramente, de estupor) ante comportamientos como el de este domingo si vivieran de su predecesor, Joe Biden. O de cualquier otro inquilino de la Casa Blanca antes de él.


