Santo Domingo, RD. – El periodista Hansel García utilizó su segmento en el programa Esto no es Radio para alertar sobre una «macabra tendencia» y «odioso presagio» que se está manifestando en República Dominicana: casos recurrentes de hijos adictos que atentan contra la vida de sus propias madres y otros parientes, a menudo incurriendo en matricidio.
García destacó que los casos recientes comparten características comunes: los agresores son hijos que han estado presos (expresidiarios), que consumen sustancias ilícitas (estupefacientes) y alcohol. A pesar del peligro, las madres, impulsadas por un «amor desmedido» e «inagotable», intentan cuidarlos y albergarlos en sus casas con la intención de que se reinserten socialmente, poniendo en peligro sus propias vidas y la de sus otros hijos.
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El periodista recapituló varios incidentes que ilustran la gravedad de esta tendencia con adictos a sustancias prohibidas:
• Doble asesinato en Villa Mella: Se refirió al caso de Daniel Moisés Rodríguez, un hombre de 30 años que salió de la cárcel tras cumplir una condena de 10 años por violación sexual. Aunque entró a prisión sin consumir estupefacientes, salió siendo un «drogadicto». Su madre, Anatalia Rodríguez (cristiana evangélica), lo llevó a su casa buscando su reinserción. Ante las constantes discusiones por dinero para mantener sus vicios, el sábado 15 de noviembre, Moisés asesinó a su madre y a su hermano, Pedro Cordero, mientras dormían, usando «varillas afiladas».
• Intento de matricidio en Azua: El caso más reciente involucra a Pochi de la Cruz, quien incendió la casa de su madre, Miguelina de la Cruz, a las 2 de la mañana, con la intención de quitarle la vida a ella y a su hermana. La madre narró cómo ha luchado con su hijo, quien es un expresidiario por robo, desde que tenía 13 años. «Él roba a su madre y a su hermana para sus vicios».
• Agresión en San Francisco de Macorís: Previamente, se reportó un caso de un hombre que atacó a su madre a machetazos, quien salvó la vida milagrosamente. La madre, posteriormente, buscó dinero para liberarlo, y ahora él la está amenazando de muerte.
Hansel García enfatizó que, si bien el «amor incondicional de las madres» a veces las ciega, el problema central radica en la falta de soporte gubernamental y social.
La denuncia se centró en la desesperante situación de las familias, especialmente las madres, que se encuentran sin apoyo estructural ante hijos con adicciones y antecedentes penales.
La comunicadora Gabi Desangles expuso una deficiencia crítica: «Tampoco hay un lugar donde una familia de quizás escasos recursos llevar o recurrir por ayuda cuando tiene un hijo con una adicción». La realidad es que los centros de tratamiento para adictos son «caros, carísimos» y «muy pocos». Esto deja a las madres mayores, con hijos que salen de la cárcel con adicciones, de «manos atadas».
García cerró con un llamado a la reflexión, instando a las madres a valorar su vida y la de sus otros hijos por encima del hijo que «no sirve» o el que está «retorcido»: «La situación resulta ser una pena, pues no hay recursos para la sanación, y la misma sociedad castiga a la madre que, buscando salvar su vida, decide rechazar al agresor. Lamentablemente, casi siempre es la madre quien termina sufriendo y pagando las consecuencias, a veces con su vida».


