Santo Domingo. – Al conmemorarse este 10 de octubre el Día Mundial de la Salud Mental, organizaciones que conforman la Alianza por el Derecho a la Salud (ADESA), mostraron preocupación ante la débil atención y poca coordinación con los diversos sectores que forman parte de las decisiones nacionales en torno a la respuesta a la salud mental y las secuelas dejadas por el COVID-19 en el país.
La coalición alertó, durante rueda de prensa, sobre la necesidad de que el gobierno priorice la atención a la salud mental e insistió además, en que tratar esta condición tiene un valor intrínseco y fundamental y es parte integral de bienestar general, por lo que garantizar su promoción, prevención y atención resulta indiscutible y urgente.
El psicólogo Jairo Mercedes explicó que la salud mental está determinada por una compleja interacción de factores de estrés y vulnerabilidades individuales, sociales y estructurales, por lo que la exposición a circunstancias económicas, geopolíticas y ambientales desfavorables, como la pobreza, la violencia, la desigualdad y la degradación del medio ambiente, también aumenta el riesgo de sufrir afecciones de salud mental.
Según Mercedes, en un reciente informe mundial sobre la situación de salud mental titulado: Transformar la Salud Mental para Todos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que «tanto la ansiedad como los trastornos depresivos han aumentado en más del 25% durante el primer año de la pandemia. Al mismo tiempo, aclara, que la brecha de tratamiento para las afecciones de salud mental se ha ampliado.»
El experto en el comportamiento humano, puntualizó que, a pesar de la magnitud del problema, la inversión en salud mental en República Dominicana, en su punto más alto ha alcanzado únicamente el 0.73% del gasto total en salud, sin compensar ni en la menor medida el límite inferior de los costos asociados a la falta de atención a los trastornos en salud mental.
Otra preocupación que resalta, es que aunque el país cuenta con un marco legal, un Plan Nacional de Atención a la Salud Mental elaborado por el Ministerio de Salud Pública y otros instrumentos de políticas públicas que sustentan intervenciones sectoriales, el nivel de implementación de las medidas establecidas en las políticas, normas y protocolos es desconocido ya que el país, a la fecha, no cuenta con datos sobre el monitoreo de ejecución ni tampoco cuenta con estadísticas formales que permitan tener estimaciones nacionales para la toma de decisiones.
En este sentido, ADESA hace varias recomendaciones al Gobierno, tales como: impulsar un espacio único para la articulación de una respuesta nacional a la salud mental encabezado por el Ministerio de Salud Pública, el Servicio Nacional de Salud, todos los ministerios, alcaldías, organizaciones de la sociedad civil y sector privado.
Asimismo, recomienda incorporar la salud mental desde la atención primaria y el trabajo de los psicólogos en promoción y prevención en salud mental.
Además, la actualización e implementación del Plan Nacional de Salud Mental con énfasis en la promoción y prevención de la salud mental en el entorno comunitario-desde el territorio.
Finalmente, recomiendan la cobertura de la Seguridad Social, incluyendo el Seguro Familiar de Salud para ampliar catálogo de servicios para salud mental.



