La seguridad alimentaria comienza en el campo dominicano

La seguridad alimentaria comienza en el campo dominicano

La participación del presidente Luis Abinader en el Foro Mundial de la Alimentación, este lunes en Roma, representa una oportunidad para mostrar los avances de la República Dominicana en la lucha contra el hambre. Son logros que merecen reconocimiento, pero también obligan a mirar hacia nuestra producción agropecuaria. Porque la seguridad alimentaria no se mide únicamente con estadísticas favorables. También depende de que las familias puedan comprar sus alimentos a precios razonables y de que el país conserve la capacidad de producirlos.

Esta reflexión cobra mayor importancia tras la reciente derogación del decreto que establecía medidas de protección arancelaria para el arroz dominicano. La decisión del Gobierno, vinculada a los compromisos comerciales con Estados Unidos, genera preocupación sobre las condiciones en que deberán competir nuestros agricultores. El arroz no es cualquier producto. Es parte esencial de la alimentación dominicana, sostiene miles de empleos y mueve la economía de numerosas comunidades rurales. Por eso, cualquier cambio que afecte su producción merece explicaciones claras y medidas que eviten consecuencias negativas para el campo.

La apertura comercial es una realidad que debe manejarse con responsabilidad. Cumplir los acuerdos internacionales es importante, pero también lo es proteger la capacidad productiva del país. No se trata de cerrar las puertas a las importaciones ni de mantener privilegios permanentes, sino de garantizar una competencia en condiciones justas. Nuestros productores necesitan financiamiento, tecnología, infraestructura y apoyo para mejorar su productividad. El Gobierno debe demostrar que la eliminación de estas medidas de protección estará acompañada de políticas concretas que fortalezcan el sector, sin perjudicar el bolsillo de los consumidores.

La presencia dominicana en un escenario internacional dedicado a combatir el hambre debe servir también para reafirmar ese compromiso dentro de nuestras fronteras. Los reconocimientos tienen mayor valor cuando se convierten en bienestar para las familias y oportunidades para quienes trabajan la tierra. La seguridad alimentaria debe estar por encima de las coyunturas políticas y las presiones comerciales. Un país que celebra sus avances contra el hambre no puede darse el lujo de debilitar a quienes producen sus alimentos. El futuro de nuestra alimentación también se decide en el campo dominicano.

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Redacción De Último Minuto

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