Santo Domingo. — La Asociación de Iglesias Jesucristo Fuente de Amor hizo un llamado a las autoridades y a la sociedad dominicana a mirar con sensibilidad las necesidades que afectan a las familias, especialmente a quienes viven en condiciones de mayor vulnerabilidad, y a convertir las preocupaciones sociales en acciones concretas que contribuyan a una mejor calidad de vida.
La exhortación está contenida en la declaración emitida por el Consejo de Ministros y Pastores con motivo de la XXXVI Convención Nacional de la organización, en la que plantea la necesidad de profundizar las acciones contra la delincuencia, la violencia y el crimen organizado, así como enfrentar los altos costos de la canasta familiar y procurar precios más justos para los productos de primera necesidad.
Con un particular énfasis en la vida y la dignidad humana, la Iglesia deploró la recurrencia de los feminicidios y pidió políticas públicas preventivas que protejan a las mujeres y eviten que más niños, adolescentes y familias queden marcados por el dolor y la orfandad.
Asimismo, llamó a prestar mayor atención a jóvenes desempleados, envejecientes, personas con discapacidad, enfermos, niños en situación de calle, madres solteras, viudas, huérfanos, indigentes y personas con problemas de salud mental, al tiempo que reclamó mantener el subsidio de los medicamentos de alto costo para quienes no pueden asumirlos.
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La declaración también plantea una aplicación firme y justa de las normas de tránsito para reducir los accidentes mortales; una política migratoria que, al tiempo que haga cumplir las leyes, preserve la dignidad de las personas; mayores inversiones y oportunidades de empleo en la zona fronteriza; y una respuesta más amplia a las necesidades de salud mental en todo el territorio nacional.
Frente al consumo de drogas ilegales y al abuso de fármacos, la organización propuso profundizar la prevención y el combate al narcotráfico, pero también mirar al consumidor desde una perspectiva humana, procurando asistencia espiritual, médica y psicológica que facilite su recuperación y reintegración familiar y social.
La Asociación reafirmó que continuará desarrollando su ministerio de amor, servicio, oración, inclusión y solidaridad hacia los sectores más desfavorecidos, promoviendo entre sus miembros una conducta ética, el respeto a las leyes, el trabajo transparente y el aporte a la paz social.
En su reflexión pastoral, la Iglesia invitó a gobernantes y ciudadanos a recuperar valores como la verdad, la justicia, el respeto a la vida, la honestidad, la paz y el amor, como fundamentos para enfrentar la mentira, la avaricia, el egoísmo y la violencia.
El llamado de la XXXVI Convención es, en esencia, a no permanecer indiferentes ante el sufrimiento de quienes más necesitan apoyo y a asumir, desde las responsabilidades de cada sector, el compromiso de trabajar por una nación donde el progreso pueda traducirse también en seguridad, oportunidades, dignidad y esperanza para todos.



