Quibdó (Colombia).- Una grieta atraviesa la pared de arriba abajo y se extiende hasta el suelo de la planta de oxígeno del Hospital Departamental San Francisco de Asís, en Quibdó, una imagen que resume la crisis del principal centro asistencial del departamento del Chocó tras el terremoto de 7,4 del lunes en Colombia.
A pocos centímetros de la fractura, las tuberías amarillas del sistema de oxígeno permanecen expuestas entre el concreto resquebrajado, mientras el gerente interventor del hospital, Ovidio Garrido Córdoba, explica a EFE los daños ocasionados por el sismo en una de las áreas más sensibles del complejo sanitario.
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Cuando ocurrió el sismo, que dejó 13 muertos en el Chocó, el hospital activó los protocolos de emergencia y evacuó a los pacientes, que fueron atendidos temporalmente en el exterior mientras las autoridades verificaban el estado de la estructura.
Aunque una primera inspección concluyó que el edificio podía seguir funcionando, estudios posteriores identificaron problemas en dos puntos críticos: la planta de oxígeno y el pasillo del área quirúrgica.
«Los usuarios fueron atendidos a las afueras de la institución y, posteriormente, las evaluaciones determinaron que había zonas que requerían una intervención inmediata», explicó Garrido a EFE.
Los daños estructurales coincidieron con una serie de fallas en el suministro eléctrico que terminaron por averiar equipos fundamentales para el funcionamiento del hospital.
El terremoto profundizó la crisis de una institución que funciona con una ocupación superior al 160 %, sufrió daños en áreas críticas y perdió equipos esenciales mientras atiende a cientos de damnificados en una de las regiones más pobres del país.
Equipos averiados
Los cortes de energía dañaron la nevera donde se almacenaban los hemocomponentes utilizados en las transfusiones de sangre y el equipo destinado a conservar los reactivos del laboratorio, lo que obligó al personal a improvisar soluciones para mantener operativos los servicios más urgentes.
«Se nos quemó la nevera donde guardamos los hemocomponentes y también la nevera de los reactivos», explicó a EFE Yandy Vanessa Aguilar, coordinadora del laboratorio y de la unidad transfusional.
La especialista aseguró que el traslado de las unidades de sangre a un equipo alternativo alteró el funcionamiento habitual del servicio y complicó el cumplimiento de la cadena de frío.
Además, la escasez de reactivos obligó a suspender la consulta externa, una decisión que afecta tanto a los pacientes hospitalizados como a quienes requieren atención ambulatoria.
Llega la ayuda
En medio de la emergencia, la solidaridad comenzó a llenar algunos de los vacíos que dejó el terremoto.
En el patio del hospital, varios voluntarios descargan cuidadosamente una nevera blanca donada por la comunidad de hematólogos colombianos para reemplazar el equipo averiado y garantizar el almacenamiento seguro de la sangre.
En otra área del centro asistencial, trabajadoras sanitarias clasifican medicamentos, jeringas, guantes, materiales para suturas e insumos médico-quirúrgicos enviados desde diferentes regiones del país, mientras organizan las ayudas que llegan para responder a una demanda que no deja de crecer.
«Gracias a la solidaridad hemos recibido medicamentos, insumos médico-quirúrgicos y unidades de sangre», afirmó Garrido, quien pidió mantener el apoyo nacional e internacional para garantizar la continuidad de la atención.
El médico y activista Camilo Prieto, que participa en la recolección de ayudas, detalló que el hospital necesita vendajes elásticos y de yeso, jeringas de cualquier volumen, guantes de manejo, guantes estériles y materiales de suturas de diferentes calibres.
En el caso de los medicamentos, Prieto recomendó consultar los listados publicados por las secretarías de Salud y los hospitales, pues las necesidades varían de una institución a otra.
Ahora, además de atender a los heridos y damnificados, el principal centro asistencial del Chocó intenta recuperarse de los daños provocados por el terremoto mientras sus trabajadores, apoyados por una red de voluntarios y donantes, intentan evitar que la emergencia sanitaria se profundice.
Hospital en crisis
El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el pasado lunes 10 de agosto tuvo su epicentro cerca de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, y se convirtió en uno de los eventos sísmicos más devastadores registrados en el país en las últimas décadas. El movimiento provocó daños en viviendas, hospitales, carreteras y otras infraestructuras, con Quibdó entre las zonas afectadas.
En el departamento del Chocó, la emergencia golpeó a una población que ya enfrentaba importantes dificultades de acceso a servicios básicos y atención sanitaria. En Quibdó, el Hospital Departamental San Francisco de Asís, principal centro asistencial de la región, quedó en una situación especialmente vulnerable debido a los daños ocasionados por el sismo y a problemas que ya arrastraba antes de la emergencia.
La magnitud de la crisis hospitalaria ha obligado a las autoridades y al personal médico a trabajar bajo condiciones extraordinarias. Reportes recientes sitúan la ocupación del centro asistencial muy por encima de su capacidad, mientras varias áreas han resultado afectadas y existen dificultades para mantener servicios esenciales.
La situación se agravó por las fallas en el suministro eléctrico posteriores al terremoto. Entre los equipos afectados se encuentran sistemas utilizados para conservar sangre y reactivos de laboratorio, lo que puso en riesgo la continuidad de procedimientos médicos y obligó a buscar equipos alternativos y ayuda externa.
Ante la emergencia, organizaciones médicas, voluntarios y ciudadanos de diferentes partes de Colombia comenzaron a movilizar medicamentos, sangre, equipos e insumos quirúrgicos hacia Quibdó. El hospital ha solicitado mantener el apoyo debido al incremento de la demanda y a las dificultades para reponer rápidamente los equipos dañados.
La emergencia sísmica también puso nuevamente en evidencia las condiciones de vulnerabilidad histórica del Chocó, una de las regiones con mayores dificultades socioeconómicas de Colombia. En Quibdó, numerosas familias resultaron afectadas y algunas viviendas quedaron destruidas o con daños que obligaron a sus residentes a buscar refugio en casas de familiares o permanecer fuera de sus hogares.

