¿Qué está pasando con la tasa de cambio y qué podemos esperar?
Edita Rodríguez, MGP
La tasa de cambio vuelve a ocupar un lugar importante en la conversación económica dominicana. Cada movimiento del dólar frente al peso genera preocupación entre consumidores, empresarios, importadores, inversionistas y familias que reciben remesas. Pero antes de hablar de una nueva escalada del dólar, es necesario mirar los datos.
¿Cuánto ha aumentado el dólar en 2026?
La primera precisión es importante: el dólar no ha aumentado frente al peso dominicano durante 2026 si comparamos su cotización actual con la de comienzos de año. Al 2 de enero, la tasa de venta de referencia del Banco Central era de aproximadamente RD$63.55 por dólar, mientras que al 25 de septiembre se situaba en RD$59.65. Esto representa una reducción cercana al 6.1 % en el precio del dólar respecto al inicio del año.
Sin embargo, esto no significa que hayan desaparecido las presiones cambiarias. El escenario macroeconómico oficial proyecta un tipo de cambio promedio de RD$63.95 por dólar para 2026, con una depreciación promedio anual estimada de 3.15 %.
Además, las expectativas de mercado recogidas por el Banco Central proyectaron en enero una tasa de RD$66.40 al cierre de 2026, cifra que posteriormente descendió a RD$65.00 en marzo. La conclusión es clara: el peso ha mostrado fortaleza durante buena parte de 2026, pero persisten expectativas de una depreciación gradual hacia el cierre del año.

¿Por qué el peso se ha mantenido fuerte?
La principal explicación está en la importante entrada de divisas. Durante el primer semestre de 2026, República Dominicana recibió más de US$26,500 millones provenientes de inversión extranjera directa, remesas, turismo, exportaciones de bienes y otros servicios.
Las exportaciones alcanzaron US$8,745.7 millones, mientras los ingresos por turismo llegaron a US$6,716 millones durante ese período. Las remesas también mantienen un papel fundamental: entre enero y agosto alcanzaron US$8,432.7 millones.
A esto se suman reservas internacionales brutas superiores a US$15,000 millones, que constituyen un importante respaldo para la estabilidad cambiaria. En términos sencillos: han entrado suficientes dólares a la economía para satisfacer buena parte de la demanda y mantener relativamente estable el mercado cambiario.
¿Qué podría hacer subir nuevamente el dólar?
La estabilidad actual no garantiza que el comportamiento continúe igual durante los próximos meses. Entre los principales factores que podrían ejercer presión sobre el peso están:
- El aumento del petróleo. Al ser República Dominicana un importador neto de combustibles, un petróleo más caro incrementa la necesidad de dólares.
- Una desaceleración de las remesas. Una menor entrada de recursos desde Estados Unidos reduciría la disponibilidad de divisas.
- Una reducción del turismo o de la inversión extranjera. Ambos son importantes generadores de dólares para la economía.
- Un aumento de las importaciones. Cuando crece la demanda de bienes extranjeros, también aumenta la demanda de divisas.
- Las condiciones financieras internacionales. Cambios en las tasas de interés de Estados Unidos, fortalecimiento internacional del dólar o una mayor incertidumbre global pueden generar presión sobre las monedas de economías emergentes.
¿Qué consecuencias tendría una subida del dólar?
Una depreciación del peso puede encarecer los productos importados, incluyendo alimentos, medicamentos, vehículos, equipos y materias primas. También puede aumentar los costos de transporte y producción, especialmente cuando coincide con un incremento del precio internacional del petróleo.
Para las empresas que importan, significa mayores costos. Para quienes tienen deudas en dólares y reciben ingresos en pesos, también puede representar una mayor carga financiera.
Por el contrario, quienes reciben remesas pueden obtener más pesos por cada dólar recibido, al igual que los exportadores pueden beneficiarse de una mayor conversión de sus ingresos en moneda nacional. Pero hay un punto fundamental: recibir más pesos por un dólar no necesariamente significa tener mayor poder adquisitivo si simultáneamente aumentan los precios.
El verdadero riesgo: la inflación
Una depreciación moderada del peso no necesariamente representa una crisis. El problema aparece cuando el movimiento cambiario es rápido, persistente y termina trasladándose a los precios.
En agosto de 2026, la inflación interanual dominicana se situó en 5.13 %, mientras la inflación subyacente alcanzó 4.76 %, todavía dentro del rango establecido alrededor de la meta del Banco Central.
Una depreciación significativa podría generar presiones adicionales sobre los precios de bienes importados, combustibles, transporte y costos empresariales. Por eso, el tipo de cambio y la inflación deben analizarse conjuntamente.
¿Qué debemos observar?
Durante los próximos meses será fundamental seguir cinco variables: remesas, turismo, exportaciones, inversión extranjera y precio del petróleo. También será importante observar las reservas internacionales y las condiciones monetarias.
Si los ingresos de divisas continúan creciendo, existirán mejores condiciones para preservar la estabilidad cambiaria. Si, por el contrario, disminuye la entrada de dólares mientras aumenta su demanda, la presión sobre el peso podría intensificarse.
Una economía que necesita generar dólares
La estabilidad cambiaria no depende únicamente de la intervención del Banco Central. Depende también de la capacidad de la economía dominicana para generar divisas de manera sostenible.

Eso significa fortalecer las exportaciones, mantener el dinamismo turístico, atraer inversión extranjera, desarrollar nuevos servicios exportables y aumentar la productividad nacional.
La estabilidad del peso no se construye solamente acumulando reservas; se construye generando dólares.
Perspectiva
Los datos disponibles muestran que el peso dominicano ha tenido un comportamiento relativamente favorable durante 2026, respaldado por importantes entradas de divisas y un nivel elevado de reservas internacionales.
Sin embargo, la economía dominicana continúa expuesta a factores externos que no controla: petróleo, tasas de interés internacionales, crecimiento de Estados Unidos, comercio mundial y tensiones geopolíticas.
Por eso, más que preguntarnos únicamente “¿a cuánto llegará el dólar?”, debemos preguntarnos:
¿Tiene la República Dominicana suficientes fuentes sostenibles de generación de divisas para enfrentar una mayor demanda de dólares?
La respuesta dependerá de nuestra capacidad para preservar y ampliar las remesas, el turismo, las exportaciones y la inversión extranjera. Porque una economía sólida no es aquella en la que el dólar nunca sube. Es aquella capaz de absorber los movimientos cambiarios sin convertirlos en inflación, pérdida significativa del poder adquisitivo o desequilibrios financieros.


