Santo Domingo.– República Dominicana necesita establecer un protocolo nacional que estandarice la atención de las crisis suicidas, desde la intervención de los organismos de emergencia hasta el manejo de los pacientes por parte de psiquiatras y psicólogos, advirtieron especialistas durante la presentación de la Guía H-G Hichez-Guerrero.
El psiquiatra Héctor Guerrero Heredia afirmó que actualmente el país no cuenta con un protocolo organizado que establezca cómo deben actuar las diferentes instituciones ante una tentativa suicida.
“Es un protocolo que debió existir aquí, quizás hace 20 años, pero es ahora que lo estamos haciendo”, sostuvo Guerrero Heredia.
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Crisis suicidas en RD
El especialista explicó que la propuesta contempla una ruta de atención que comienza con la intervención de la Policía Nacional o el Sistema 9-1-1 y continúa con el traslado en ambulancia, la llegada a la emergencia hospitalaria, el referimiento a una unidad de Psiquiatría y el posterior trabajo de psicólogos y psiquiatras.
Guerrero Heredia consideró que la respuesta ante las crisis suicidas no debe limitarse al momento de la emergencia, sino que también debe fortalecerse la identificación temprana de los problemas de salud mental, especialmente entre los jóvenes.

En ese sentido, llamó a las familias a mantenerse atentas ante cambios significativos en la conducta de sus hijos, hermanos u otros allegados y actuar ante cualquier señal de alerta.
“Si usted nota algún tipo de cambio de conducta en un individuo, usted tiene que reportarlo y decirlo”, afirmó.
El psiquiatra también señaló que los problemas de salud mental constituyen un importante desafío entre la población joven y vinculó las muertes por suicidio con condiciones que, a su juicio, deben ser detectadas y atendidas oportunamente.
Crisis suicidas y registros
De su lado, la psiquiatra Alexandra Hichez advirtió que la falta de información completa sobre los casos dificulta la elaboración de políticas públicas efectivas.
Explicó que existen tentativas de suicidio que no necesariamente quedan registradas de manera uniforme.
Hichez mencionó, además, situaciones en las que una persona sobrevive inicialmente a un intento y posteriormente fallece por complicaciones, sin que necesariamente el deceso quede registrado estadísticamente como una muerte por suicidio.

La especialista sostuvo que, sin conocer con mayor precisión la magnitud de las crisis suicidas, resulta más difícil diseñar políticas públicas y establecer mecanismos de apoyo para pacientes, familiares y sobrevivientes.
También llamó la atención sobre las diferencias observadas entre hombres y mujeres. Según explicó, las mujeres realizan más intentos, mientras que entre los hombres se registra una mayor proporción de desenlaces fatales.
Prevención y coordinación
Ambos especialistas plantearon que la prevención debe involucrar al Estado, el sistema sanitario, las familias, las escuelas, los medios de comunicación y la sociedad en sentido general.
La Guía H-G Hichez-Guerrero, presentada este jueves con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, propone una ruta de actuación para los distintos actores que intervienen en estas situaciones.
El documento estará disponible gratuitamente mediante un código QR.



