REPÚBLICA DOMINICANA VUELVE A HACER HISTORIA: PUJOLS Y ENCARNACIÓN LLEVAN EL PODER CRIOLLO A LA NUEVA CLASE DE INMORTALES
Por: Frank De La Cruz
SANTO DOMINGO.– El nombre de la República Dominicana volverá a ocupar un lugar privilegiado en la historia del béisbol latinoamericano con la exaltación de Albert Pujols y Edwin Encarnación al Salón de la Fama del Béisbol Latino, donde compartirán la distinción con el puertorriqueño Yadier Molina y el venezolano Magglio Ordóñez, cuatro figuras que dejaron una huella profunda en las Grandes Ligas.
La elección de esta XIII Clase constituye un reconocimiento a carreras construidas durante años de excelencia y producción al más alto nivel, pero también representa una celebración del extraordinario aporte que República Dominicana, Puerto Rico y Venezuela han realizado al béisbol profesional.
Pujols y Molina encabezaron la votación de manera unánime, al aparecer en todas las papeletas emitidas por los integrantes acreditados del Círculo de Cronistas del Salón de la Fama del Béisbol Latino. Ordóñez ocupó el tercer lugar y Encarnación el cuarto, completando la selección de jugadores contemporáneos para esta clase.
La ceremonia tendrá además un significado histórico: por primera vez desde la creación del Salón de la Fama del Béisbol Latino, el acto de exaltación saldrá de territorio dominicano.
Después de haber tenido como escenario inaugural el majestuoso anfiteatro de Altos de Chavón, en Casa de Campo, y de celebrar sus últimas ediciones en la zona turística de Punta Cana, la institución trasladará su gran gala a Caguas, Puerto Rico, donde el Centro de Bellas Artes recibirá a los nuevos inmortales en diciembre de 2026.
UN SALÓN PARA PRESERVAR LA GRANDEZA LATINA
El Salón de la Fama del Béisbol Latino nació con una misión clara: reconocer, preservar y proyectar el legado de las grandes figuras latinoamericanas que han contribuido al desarrollo del deporte.
La iniciativa fue impulsada por el empresario cubano Roberto Weill y el legendario scout y ejecutivo de los Dodgers de Los Ángeles Rafael Ávila, quienes concibieron una institución capaz de reunir bajo un mismo techo la memoria y las hazañas de los protagonistas latinoamericanos del béisbol.
La primera ceremonia se celebró el 29 de mayo de 2010, en el anfiteatro de Altos de Chavón. Desde entonces, el ceremonial se convirtió en una de las principales plataformas de reconocimiento a las figuras latinoamericanas del deporte.
Por sus diferentes clases han pasado nombres de enorme trascendencia, entre ellos Pedro Martínez, Sammy Sosa, Iván Rodríguez, Omar Vizquel, Edgar Rentería, Orlando Hernández, Tony Peña, Bernie Williams, Tony Oliva, Vladimir Guerrero, David Ortiz, entre muchos otros.
Las ceremonias más recientes tuvieron como escenario a Punta Cana, consolidando al país como sede natural de este encuentro con la historia del béisbol latino.
Ahora, la institución inicia una nueva etapa con su llegada a Puerto Rico.
PUJOLS: 703 JONRONES COMO CARTA DE PRESENTACIÓN
Pocos jugadores necesitan menos argumentos para justificar una exaltación que Albert Pujols.
Durante 22 temporadas, el dominicano se convirtió en uno de los bateadores más completos y productivos de todos los tiempos.
Finalizó su carrera con 3,384 hits, 703 cuadrangulares y 2,218 carreras impulsadas, además de promedio de bateo de .296 y un OPS de .918.
Fue 11 veces seleccionado al Juego de Estrellas, ganó tres premios de Jugador Más Valioso de la Liga Nacional, obtuvo dos Guantes de Oro y seis Bates de Plata, además del premio de Novato del Año en 2001.
Fue protagonista de los títulos de Serie Mundial conquistados por los Cardenales de San Luis en 2006 y 2011.
Sus 703 cuadrangulares lo convirtieron en uno de los cinco máximos jonroneros de la historia de las Grandes Ligas y sus 2,218 carreras remolcadas lo colocaron igualmente entre los mayores productores de todos los tiempos.
Pujols no solo acumuló estadísticas: construyó una trayectoria que comenzó con una explosiva llegada a las Grandes Ligas y terminó consolidándolo como uno de los más grandes bateadores que ha producido América Latina.
Para los dominicanos, su exaltación tiene un valor especial. Es el reconocimiento a una carrera que convirtió el nombre de la República Dominicana en sinónimo de poder, consistencia y grandeza.
MOLINA: EL GENERAL DETRÁS DEL PLATO
Yadier Molina representa otra dimensión de la excelencia.
Durante 19 temporadas con los Cardenales de San Luis, el receptor puertorriqueño se convirtió en una de las principales referencias defensivas de su generación.
Terminó con 2,168 hits, 176 jonrones y 1,022 carreras impulsadas, con promedio de .277.
Fue 10 veces All-Star, ganó nueve Guantes de Oro, cuatro Guantes de Platino y un Bate de Plata, además de participar en los campeonatos de Serie Mundial de los Cardenales en 2006 y 2011.
Su mayor argumento, sin embargo, fue su dominio detrás del plato.
Molina disputó 2,184 partidos como receptor, una de las cifras más altas en la historia de las Grandes Ligas, y durante años fue considerado uno de los mejores receptores defensivos y conductores de juegos de su generación.
Su liderazgo trascendió las estadísticas. Fue un referente dentro del clubhouse y una pieza fundamental de los Cardenales durante casi dos décadas.
La ceremonia en Caguas tendrá, por ello, un protagonista que será exaltado prácticamente en casa.
ORDÓÑEZ: EL BATEADOR VENEZOLANO DE LOS .300
Magglio Ordóñez llevó a Venezuela a esta clase con una carrera marcada por la consistencia y la capacidad para batear con autoridad.
En 15 temporadas acumuló 2,156 hits, 294 jonrones, 426 dobles y 1,236 carreras impulsadas, con promedio vitalicio de .309 y OPS de .871.
Fue elegido a seis Juegos de Estrellas y ganó tres Bates de Plata.
Su temporada de 2007 permanece como una de las más brillantes de su carrera. Bateó .363, conectó 28 jonrones y produjo 139 carreras, además de conquistar el título de bateo de la Liga Americana.
Terminó segundo en la votación para el premio de Jugador Más Valioso.
Un año antes había protagonizado uno de los momentos más memorables de los Tigres de Detroit al conectar el cuadrangular que eliminó a Oakland en la Serie de Campeonato de la Liga Americana y llevó a Detroit a la Serie Mundial.
ENCARNACIÓN: EL OTRO GRAN CAÑONERO DOMINICANO
Si Pujols representa la grandeza integral, Edwin Encarnación simboliza el poder dominicano.
Durante 16 temporadas en las Grandes Ligas, el nativo de La Romana acumuló 1,832 hits, 424 jonrones y 1,261 carreras impulsadas, con promedio de .260 y OPS de .846.
Fue seleccionado a tres Juegos de Estrellas y durante ocho temporadas consecutivas, entre 2012 y 2019, conectó al menos 30 cuadrangulares.
En 2016 protagonizó una de sus mejores campañas: 42 jonrones y 127 carreras impulsadas, encabezando la Liga Americana en remolcadas.
También dejó una de las imágenes más recordadas de los Azulejos de Toronto al conectar un cuadrangular de tres carreras en el Juego de Comodines de 2016 contra Baltimore.
Encarnación pertenece a esa generación de bateadores dominicanos que convirtió el poder en una de las principales cartas de presentación del país en las Grandes Ligas.
CUATRO CARRERAS, UNA MISMA HISTORIA
La selección de Pujols, Molina, Ordóñez y Encarnación representa mucho más que cuatro nombres agregados a una lista de inmortales.
Es el reconocimiento a cuatro carreras que, desde diferentes posiciones y países, contribuyeron a elevar la presencia latinoamericana en el béisbol de las Grandes Ligas.
El Salón de la Fama del Béisbol Latino ha construido durante más de una década una memoria colectiva que permite que las nuevas generaciones conozcan y reconozcan a quienes hicieron historia.
Su galería reúne figuras de distintas épocas y nacionalidades, entre ellas varios dominicanos que ya forman parte de la aristocracia del béisbol mundial.
Además, el vínculo con Cooperstown se ha fortalecido con los años. Jugadores previamente exaltados en el Salón de la Fama del Béisbol Latino, como Andruw Jones y Carlos Beltrán, también alcanzaron posteriormente la inmortalidad del Salón de la Fama Nacional de Béisbol de Estados Unidos.
CAGUAS ABRE UNA NUEVA ERA
La XIII Clase tendrá un ingrediente que la hará particularmente especial.
Por primera vez, la ceremonia dejará República Dominicana.
Altos de Chavón fue el escenario donde comenzó esta historia en 2010. Punta Cana acogió posteriormente varias de las grandes noches de exaltación. Ahora, el turno corresponde a Caguas, una ciudad puertorriqueña de profunda tradición beisbolera.
El Centro de Bellas Artes será el escenario de la ceremonia en diciembre de 2026, cuando Pujols, Molina, Ordóñez y Encarnación reciban oficialmente el reconocimiento que corona sus respectivas carreras.
Será una noche para recordar, pero también una oportunidad para mirar hacia atrás y comprender cuánto ha significado el talento latino para el béisbol mundial.
Porque detrás de cada jonrón de Pujols y Encarnación, de cada batazo oportuno de Ordóñez y de cada juego magistral dirigido por Molina detrás del plato, existe una historia mucho más grande: la historia de un béisbol latinoamericano que dejó de ser promesa para convertirse en protagonista.
Y quizás esa sea la verdadera dimensión de esta exaltación.
Pujols, Molina, Ordóñez y Encarnación no llegan al Salón de la Fama del Béisbol Latino simplemente porque acumularon estadísticas extraordinarias. Llegan porque durante años representaron la excelencia de tres naciones que hicieron del béisbol una forma de identidad, orgullo y cultura.
En diciembre, Caguas no recibirá solamente a cuatro exjugadores.
Recibirá cuatro capítulos de la historia de las Grandes Ligas.
Y para la República Dominicana, la presencia de Albert Pujols y Edwin Encarnación será mucho más que motivo de orgullo: será la confirmación de que, cuando se habla de los grandes protagonistas del béisbol latinoamericano, la bandera dominicana siempre tiene un lugar reservado entre los inmortales.


