Jonatan Familia defiende enseñanza de creole en escuelas por razones de seguridad

Dilenny Cespedes
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Jonatan Familia

Santo Domingo, RD. – La controvertida propuesta legislativa presentada por el diputado Julio César Beltré, representante de la provincia de Azua, para introducir la enseñanza del creole en los centros educativos de la República Dominicana, ha reavivado un intenso debate sobre la seguridad nacional y la convivencia fronteriza. Durante su intervención en el programa Politikal , transmitido por la emisora ​​KQ 94.5 FM, el comunicador Jonatan Familia se posicionó firmemente a favor de la iniciativa, contradiciendo los argumentos de sectores conservadores y calificando el conocimiento de este dialecto como una herramienta indispensable de prevención y autoprotección para los dominicanos.

Enfrentando la postura del Instituto Duartiano

El planteamiento de Familia surge como respuesta directa a las declaraciones de Wilson Gómez, presidente del Instituto Duartiano, quien argumentó públicamente que el criollo no aporta ningún beneficio a la formación integral que la Constitución exige para la niñez dominicana., esta postura ignora la ineludible realidad geográfica y social de la isla.

«En mi opinión, claro que sí aporta. Este dialecto aporta porque, quiérase o no, ellos son nuestros vecinos. Eso no lo decidió usted ni lo decidió yo, ellos están ahí y hay una convivencia diaria entre ellos y nosotros» , aseveró Familia de manera tajante.

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El comunicador enfatizó la asimetría lingüística existente en la convivencia cotidiana, señalando que mientras una gran parte de la población haitiana en territorio dominicano comprende y habla el español, los dominicanos se encuentran en una posición de absoluta ignorancia frente al idioma de sus vecinos.

El argumento central de Jonatan Familia para respaldar la docencia de este dialecto no se fundamenta en un intercambio estrictamente cultural o comercial, sino en la seguridad pública y personal ante el desborde de la inmigración indocumentada. Según estimaciones aéreas compartidas por el comunicador, cerca del noventa y cinco por ciento de los dominicanos no maneja ni siquiera tres palabras en criollo.

Esta barrera idiomática, a juicio de Familia, coloca a los ciudadanos en una situación de extrema vulnerabilidad en espacios públicos de uso compartido, cuentos como carros públicos, hospitales y escuelas.

«Alrededor de usted hay tres nacionales haitianos conversando y usted ni se imagina lo que ellos están conversando. […] Los haitianos pueden estar a su alrededor planeando cualquier tipo de cosa, incluso contra usted, y usted como una mansa paloma porque no sabe lo que ellos están diciendo» , advirtió.

Asimismo, recalcó que bajo el contexto actual de inseguridad, es vital conocer el idioma para detectar posibles amenazas de asaltos o secuestros planificados en presencia de la víctima sin que esto pueda advertirlo. En un plano de estrategia social, el comunicador apuntó: «Si tú tienes un vecino, un rival, un enemigo, un amigo, un aliado, tú debes procurar conocer todo lo concerniente a ese aliado, a ese vecino, a ese enemigo… ¿para qué? Para tú poder combatir o poder convivir con él».

Ante las críticas de su compañero de cabina, el periodista Hansel García —quien se opuso a la obligatoriedad de la medida argumentando que la prioridad del sistema debe ser el inglés y que la seguridad debe ser garantizada de forma exclusiva por el Estado.—, Familia defendió una metodología de enseñanza básica y pragmática.

El comunicador reconoció que, ante la incapacidad estatal de establecer controles migratorios efectivos en la frontera en un plazo proyectado de cinco a siete años, la ciudadanía debe adquirir herramientas de autocuidado.. Por ello, propuso que el Ministerio de Educación capacite a los estudiantes dominicanos de la carrera de Lenguas Modernas en creole para que estos puedan impartir nociones básicas en las escuelas. Su propuesta contempla una carga académica mínima de una o dos horas semanales para enseñar aspectos fundamentales como saludos y normas esenciales del dialecto.

Familia concluyó asegurando que, lejos de ser una imposición cultural, dotar a los niños y jóvenes dominicanos con conocimientos básicos de la lengua haitiana es una medida de prevención de riesgos que la sociedad dominicana terminará agradeciendo.

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