Medir para corregir

Editorial. Medir para corregir

Los números ayudan a entender una realidad que muchas veces el discurso, la percepción o la costumbre no muestran completa. Una encuesta revela preocupaciones; una auditoría identifica fallas; una estadística permite saber cuánto avanza una política pública. Pero medir, por sí solo, no resuelve nada.

El verdadero valor de los datos comienza cuando sirven para tomar decisiones, corregir errores y producir resultados.

En esta edición de De Último Minuto, distintos trabajos reflejan esa necesidad. La inseguridad aparece entre las principales preocupaciones ciudadanas, aunque al mismo tiempo una mayoría valora positivamente determinadas acciones de las autoridades. Ambas realidades pueden coexistir y obligan a mirar el problema más allá de una sola cifra.

Lo mismo ocurre con las finanzas públicas. Si un estudio técnico identifica distorsiones capaces de representar miles de millones de pesos en ingresos no percibidos, el hallazgo debe conducir a revisión, fiscalización y transparencia.

aplicación - banner 728x90

También las auditorías pierden sentido si sus conclusiones no generan correctivos. Detectar una irregularidad es apenas el primer paso; lo importante es comprobar que no se repita.

La gestión pública necesita indicadores, plazos y seguimiento. Pero esos números deben encontrarse con la realidad: un permiso emitido más rápido, una obra terminada, una irregularidad corregida o un ciudadano que recibe una respuesta.

Los datos no deben utilizarse para decorar discursos ni para declarar resueltos problemas que aún persisten. Deben servir para diagnosticar, explicar y mejorar.

Medir es necesario. Corregir es lo que produce resultados.

Redacción De Último Minuto

Redacción de De Último Minuto

Noticias Relacionadas