Por Edita Rodríguez, MGP
¿Qué es la Tasa de Política Monetaria?
La Tasa de Política Monetaria (TPM) es la tasa de interés de referencia que utiliza el Banco Central para orientar las condiciones monetarias y financieras de una economía. A través de ella, la autoridad monetaria busca influir sobre el costo del dinero, el crédito, el consumo, la inversión y, fundamentalmente, sobre la evolución de los precios.
Cuando la inflación presenta riesgos de aumentar, el Banco Central puede elevar la TPM para encarecer gradualmente el financiamiento y moderar la demanda. Por el contrario, cuando la economía necesita estímulo, una reducción de la tasa puede contribuir a abaratar el crédito y favorecer el consumo y la inversión.
El Banco Central eleva la TPM a 5.50 %
En septiembre de 2026, el Banco Central de la República Dominicana (BCRD) decidió incrementar la TPM en 25 puntos básicos, pasando de 5.25 % a 5.50 % anual. Asimismo, elevó la facilidad permanente de expansión de liquidez (Repos a un día) a 6.00 % y la tasa de depósitos remunerados (Overnight) a 4.75 %.
La decisión tiene un carácter preventivo. Aunque la inflación dominicana ha mostrado señales de moderación, persisten riesgos importantes derivados del entorno internacional, particularmente por el aumento de los precios del petróleo asociado al conflicto en Medio Oriente, las interrupciones en el transporte internacional de mercancías y otros choques de oferta.

La inflación interanual pasó de 5.67 % en junio a 5.13 % en agosto de 2026, mientras la inflación subyacente se situó en 4.76 %, dentro del rango meta del Banco Central de 4.0 % ± 1.0 %. Por tanto, el incremento de la TPM no responde necesariamente a una inflación desbordada, sino a la necesidad de evitar que los choques externos terminen incorporándose de manera persistente a los precios internos y a las expectativas de los agentes económicos.
¿Por qué el petróleo es tan importante para República Dominicana?
La economía dominicana es altamente dependiente de las importaciones de combustibles. Cuando aumenta el precio internacional del petróleo, se incrementan los costos de transporte, generación eléctrica, producción y distribución de bienes y servicios. Esto puede producir efectos de segunda ronda: un aumento inicial de los combustibles puede trasladarse posteriormente a otros precios de la economía.
Precisamente, el BCRD señaló que durante septiembre el precio del petróleo WTI superó los US$100 por barril a mediados del mes, antes de moderarse hacia aproximadamente US$90 al cierre. Además, los combustibles refinados registraron aumentos superiores a los observados en el crudo. Ante esta situación, la política monetaria procura evitar que un choque externo temporal termine generando una inflación más persistente.
¿Cómo impacta el aumento de la TPM a la economía dominicana?
El primer efecto se produce sobre las tasas de interés del sistema financiero. Cuando aumenta la tasa de referencia, existe presión para que las tasas activas y pasivas de las entidades financieras se ajusten gradualmente.
1. El crédito puede encarecerse
Para hogares y empresas, un aumento de las tasas significa que nuevos préstamos pueden tener un costo financiero mayor. Esto puede afectar especialmente los préstamos hipotecarios, personales y empresariales, así como el financiamiento destinado a vehículos, viviendas y proyectos de inversión.
No obstante, el traslado de la TPM hacia las tasas que pagan los usuarios no necesariamente ocurre de manera inmediata ni en la misma magnitud. Depende de las condiciones de liquidez, la competencia bancaria, el plazo de los préstamos y las expectativas del mercado.
2. Menor presión sobre el consumo
Cuando financiar una compra resulta más costoso, algunos hogares pueden posponer decisiones de consumo que requieren crédito. Esta reducción de la demanda contribuye, en términos monetarios, a moderar las presiones sobre los precios.
Sin embargo, también representa un desafío: si las condiciones financieras permanecen restrictivas durante mucho tiempo, pueden afectar el dinamismo de la demanda interna.
3. Impacto sobre la inversión
Las empresas evalúan sus proyectos considerando, entre otros factores, el costo del financiamiento. Una tasa de interés más elevada puede llevar a algunas empresas a posponer inversiones, particularmente aquellas que dependen considerablemente del crédito bancario.
Esto puede moderar la expansión de sectores como construcción, comercio y determinadas actividades productivas.
4. Efecto sobre el ahorro
El aumento de las tasas también puede favorecer a los ahorrantes, porque los instrumentos financieros y depósitos pueden ofrecer mejores rendimientos.
De esta manera, la política monetaria restrictiva tiene efectos diferentes dependiendo de la posición financiera de cada agente económico: quien necesita financiamiento puede enfrentar un mayor costo, mientras quien tiene capacidad de ahorro puede obtener una mayor remuneración.
¿Qué ocurre con el peso dominicano?
La tasa de interés también puede tener incidencia sobre el mercado cambiario. En determinadas circunstancias, tasas domésticas relativamente más altas pueden contribuir a sostener el atractivo de los activos denominados en pesos, ayudando a reducir presiones de depreciación.
En 2026, la economía dominicana ha mostrado una relativa estabilidad cambiaria. El BCRD reportó una apreciación acumulada del peso cercana al 6 % al cierre de septiembre, apoyada, entre otros factores, por el desempeño de las actividades generadoras de divisas.
Un peso relativamente estable puede contribuir a contener el costo en pesos de determinados bienes importados y, por esa vía, moderar presiones inflacionarias.
El dilema: controlar la inflación sin frenar el crecimiento
Aquí se encuentra uno de los principales retos de la política monetaria. Elevar las tasas puede contribuir a controlar las presiones inflacionarias, pero un endurecimiento excesivo o prolongado de las condiciones financieras podría reducir el consumo, la inversión y el ritmo de crecimiento económico.
En el caso dominicano, este equilibrio resulta especialmente importante porque la actividad económica mantiene un comportamiento favorable. El BCRD informó que el crecimiento acumulado de la economía alcanzó 4.5 % durante los primeros ocho meses de 2026, impulsado principalmente por sectores como construcción, intermediación financiera y hoteles, bares y restaurantes.
Al mismo tiempo, el crédito privado en moneda nacional registró un crecimiento interanual cercano al 7.5 % al cierre de agosto. Esto significa que la decisión monetaria se produce en una economía que mantiene dinamismo, pero enfrenta un escenario internacional más complejo.
¿Qué podemos esperar?
El incremento de la TPM a 5.50 % debe interpretarse como una señal de prudencia monetaria frente a riesgos que pueden afectar la inflación. El objetivo no es solamente reaccionar ante los precios actuales, sino evitar que las expectativas de inflación se deterioren y que los aumentos provenientes del petróleo, el transporte y otros costos externos terminen generalizándose.
El BCRD proyecta que la inflación retorne al rango objetivo de 4.0 % ± 1.0 % durante el cuarto trimestre de 2026, aunque reconoce riesgos al alza asociados a los conflictos internacionales y a fenómenos climáticos que pueden afectar los precios de los alimentos.
La economía dominicana, por tanto, enfrenta un escenario que exige equilibrio: preservar la estabilidad de precios sin comprometer innecesariamente el crecimiento, el empleo, el crédito y la inversión.
Una decisión con efectos más allá de la tasa
El aumento de 25 puntos básicos puede parecer pequeño, pero la política monetaria funciona precisamente a través de una cadena de transmisión que termina afectando decisiones cotidianas: cuánto cuesta financiar una vivienda, un vehículo o un negocio; cuánto recibe una persona por sus ahorros; cuánto consume una familia y cuánto está dispuesta a invertir una empresa.
En el contexto actual, el principal desafío será determinar cuánto tiempo deben mantenerse las condiciones monetarias más restrictivas y cómo evolucionan los factores externos que originaron las presiones inflacionarias.
La clave estará en encontrar el equilibrio entre estabilidad de precios y crecimiento económico. Para República Dominicana, una economía abierta y altamente vinculada al comercio, el turismo, las remesas y las importaciones de energía, la evolución del entorno internacional continuará siendo determinante.



